Recopilar la información para el EINF suele acabar en una cadena interminable de correos, Excels perdidos en carpetas compartidas y datos que no cuadran entre RR.HH., Operaciones y Finanzas. No es un problema de voluntad: es un problema de arquitectura de datos.
El problema: los datos dispersos
Cada área tiene su propia forma de guardar la información. RR.HH. tiene la plantilla y los datos de diversidad en un sistema. Operaciones tiene los consumos energéticos en facturas sueltas o en el ERP. Finanzas tiene el gasto asociado en otra herramienta distinta. Nadie tiene el cuadro completo, y quien coordina el informe pasa semanas persiguiendo respuestas por correo.
El resultado son tres fricciones que se repiten en casi todas las empresas obligadas a reportar:
- Correos y Excels sin control de versiones: nadie sabe cuál es la última versión del archivo, ni quién lo modificó por última vez.
- Datos contradictorios entre departamentos: la misma cifra de plantilla o de consumo aparece distinta según quién la reporte.
- Error humano constante: copiar y pegar entre hojas de cálculo introduce errores que solo se detectan (si se detectan) cuando el auditor pregunta.
Cómo lo resuelve Manglai: centralización y automatización
Manglai actúa como una única fuente de verdad. En lugar de perseguir a cada departamento por correo, cada área vuelca sus datos directamente en la plataforma, con flujos de trabajo claros y responsables asignados por indicador.
- Un único repositorio de datos: RR.HH., Operaciones y Finanzas cargan su información en la misma plataforma, no en archivos sueltos que hay que consolidar a mano.
- Flujos de trabajo con responsables definidos: cada indicador tiene un propietario claro, así que no hay ambigüedad sobre quién debe aportar cada dato.
- Alertas automáticas de plazos: el sistema avisa a cada responsable antes de que se acerque la fecha de cierre, en lugar de descubrir el retraso la última semana.
- Trazabilidad de cada dato: se sabe quién introdujo cada cifra, cuándo y con qué fuente, lo que facilita la revisión por el verificador externo que exige el EINF.
La IA como capa adicional: menos introducción manual
Centralizar los datos resuelve la dispersión. La IA de Manglai resuelve la parte que más tiempo consume dentro de esa centralización: introducir el dato.
- Lectura automática de facturas: la IA extrae y clasifica los consumos de luz, agua, combustible y residuos directamente del PDF, sin que nadie los teclee.
- Importación de archivos sin plantilla: los Excel o CSV de RR.HH. o de un proveedor se adaptan automáticamente al formato del informe, sin reformateo manual.
- Agentes que ejecutan, no solo responden: transforman y suben los datos de forma autónoma, eliminando pasos intermedios entre el archivo original y el dato final.
Por qué esto importa más allá del EINF
El EINF no es un ejercicio puntual: se repite cada año, con datos que deben ser coherentes con el ejercicio anterior y verificables por un auditor externo. Un proceso basado en correos y Excels no escala: cada año que pasa, el volumen de datos crece y el margen de error también. Este mismo problema de datos dispersos entre departamentos aparece igual en empresas que ya reportan bajo CSRD, donde la exigencia de trazabilidad es aún mayor, aunque tras la Directiva (UE) 2026/470 el perímetro de esa directiva se limita a empresas de más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de cifra de negocios.
Centralizar antes de automatizar es el orden correcto: sin una única fuente de verdad, la IA solo acelera el caos. Con ella, cada nueva campaña de recopilación de datos empieza desde una base ordenada, no desde cero.
Esto es especialmente relevante para equipos de sostenibilidad que coordinan datos entre varios departamentos o sedes y necesitan que el dato llegue verificado, no solo recopilado.



