Los créditos de biodiversidad son unidades medibles, verificables y negociables que representan un resultado positivo para la biodiversidad, como la conservación o la restauración de la naturaleza. Quien los compra financia una acción favorable a la naturaleza, dentro de la lógica de las actuaciones nature positive.
Son un instrumento emergente que busca canalizar capital privado hacia la protección de los ecosistemas, complementando la financiación pública. Su valor depende de que el resultado para la naturaleza sea real, adicional y duradero.
Es importante no confundir los créditos de biodiversidad con las compensaciones de biodiversidad (offsets). Los créditos están pensados para financiar contribuciones positivas, no necesariamente para compensar un daño causado en otro lugar. Por eso no deben presentarse como una licencia para destruir naturaleza. Esta es también la diferencia frente a los créditos de carbono, que representan reducciones o absorciones de gases de efecto invernadero y no resultados de biodiversidad. La naturaleza, además, no es intercambiable como una tonelada de CO2, lo que hace que el enfoque local sea esencial.
Se trata de un mercado voluntario joven, con retos reales de integridad que conviene conocer:
Varias iniciativas trabajan en dotar de credibilidad a este mercado:
Los créditos de biodiversidad pueden formar parte de una estrategia de capital natural y de soluciones basadas en la naturaleza, y conectan con marcos de reporte como el TNFD. Antes de adquirirlos, conviene priorizar la reducción de impactos propios y exigir transparencia sobre la metodología, la adicionalidad y el reparto de beneficios.
Participar con rigor en estos mercados exige entender primero tu relación con la naturaleza y tus impactos. Manglai te ayuda a estructurar y medir tu información ambiental para que tomes decisiones informadas. Descubre cómo Manglai puede ayudarte a integrar la naturaleza en tu estrategia.
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Empresas que confían en nosotros
Un crédito de carbono representa la reducción o eliminación de una tonelada de CO2 equivalente y permite a empresas y gobiernos compensar emisiones financiando proyectos climáticos, dentro de mercados de cumplimiento o voluntarios.
Una Environmental Product Declaration (EPD) es un documento verificado por un tercero que comunica el desempeño ambiental de un producto a lo largo de su ciclo de vida, conforme a la norma ISO 14025.
La financiación climática es la movilización de recursos públicos y privados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los impactos del cambio climático, especialmente en los países más vulnerables.