Las partículas PM2.5 y PM10 son partículas en suspensión, un contaminante atmosférico formado por diminutos fragmentos sólidos y gotas líquidas que flotan en el aire. La cifra indica su diámetro máximo en micras: las PM10 tienen un diámetro igual o inferior a 10 micrómetros y las PM2.5, igual o inferior a 2,5 micrómetros. Para hacerse una idea, un cabello humano mide unos 70 micrómetros de grosor, así que estas partículas son entre siete y treinta veces más finas.
Cuanto más pequeña es la partícula, más profundo penetra en el organismo. Las PM10 se quedan sobre todo en las vías respiratorias altas, mientras que las PM2.5 alcanzan los alvéolos pulmonares e incluso el torrente sanguíneo. Por eso las partículas finas son uno de los contaminantes con mayor impacto sobre la salud y una prioridad para la normativa europea.
En 2021 la Organización Mundial de la Salud (OMS) endureció sus directrices de calidad del aire y la Unión Europea aprobó en 2024 una nueva directiva que rebaja de forma sustancial los valores límite con horizonte 2030. Para las empresas, medir y reducir las emisiones asociadas a la combustión, el tráfico y los procesos industriales es cada vez más relevante, tanto por cumplimiento como por reputación.
Qué son las partículas en suspensión
Las partículas en suspensión, también llamadas material particulado o PM (por las siglas en inglés de particulate matter), son una mezcla heterogénea de sustancias en estado sólido o líquido dispersas en el aire. Su composición varía según el origen: pueden contener carbono, sulfatos, nitratos, metales pesados, polvo mineral, polen o compuestos orgánicos.
Se clasifican por tamaño porque de él dependen su comportamiento en la atmósfera y su efecto sanitario:
- PM10 (partículas gruesas): diámetro aerodinámico igual o inferior a 10 micrómetros. Proceden en buena parte de procesos mecánicos como la abrasión de neumáticos y frenos, las obras o la resuspensión de polvo.
- PM2.5 (partículas finas): diámetro igual o inferior a 2,5 micrómetros. Suelen originarse en procesos de combustión (motores diésel, calderas, quema de biomasa) y en reacciones químicas en la atmósfera.
- Partículas ultrafinas (PM0.1): diámetro inferior a 0,1 micrómetros, todavía sin valor límite regulado, pero objeto de creciente atención científica.
Fuentes de las partículas PM2.5 y PM10
Las partículas pueden ser primarias, emitidas directamente a la atmósfera, o secundarias, formadas en el aire a partir de gases precursores como los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre o el amoníaco. Las principales fuentes son:
- Combustión y tráfico: los tubos de escape de los vehículos, sobre todo diésel, junto con el desgaste de frenos y neumáticos, son una fuente destacada en las ciudades.
- Industria y energía: centrales térmicas, cementeras, siderurgia, refinerías y procesos que implican combustión o manipulación de materiales pulverulentos.
- Calefacción y sector residencial: las calderas de gasóleo y, muy especialmente, la quema de leña y biomasa liberan grandes cantidades de PM2.5.
- Agricultura: la ganadería y el uso de fertilizantes emiten amoníaco, precursor de partículas secundarias; el laboreo del suelo genera polvo.
- Fuentes naturales: intrusiones de polvo sahariano, incendios forestales y aerosoles marinos, que pueden elevar puntualmente las concentraciones.
Efectos de las partículas en la salud
La exposición a partículas se asocia a enfermedades respiratorias y cardiovasculares, agravamiento del asma, cáncer de pulmón y muerte prematura. La OMS considera la contaminación del aire uno de los mayores riesgos ambientales para la salud a escala mundial, y las PM2.5 son el contaminante con mayor carga de enfermedad atribuida.
El efecto no es solo respiratorio. Al alcanzar la sangre, las partículas finas contribuyen a procesos inflamatorios que afectan al corazón y los vasos sanguíneos. Los grupos más vulnerables son la infancia, las personas mayores y quienes ya padecen patologías crónicas. Reducir la exposición aporta beneficios sanitarios claros, y este es uno de los motivos que impulsan la mitigación del cambio climático y las políticas de aire limpio, que con frecuencia comparten soluciones.
Guías de la OMS 2021 y valores límite de la UE
Conviene distinguir dos referencias. Las guías de la OMS de 2021 son recomendaciones sanitarias basadas en la evidencia, sin valor jurídico vinculante. Los valores límite de la Unión Europea sí son de obligado cumplimiento. La nueva Directiva (UE) 2024/2881 sobre calidad del aire ambiente, adoptada el 23 de octubre de 2024, refunde la normativa anterior y acerca los límites legales a las guías de la OMS, con un horizonte de aplicación en 2030. Entró en vigor el 10 de diciembre de 2024 y los Estados miembros deben transponerla a más tardar el 11 de diciembre de 2026.
| Contaminante y periodo | Guía OMS 2021 | Límite UE 2030 (Directiva 2024/2881) |
|---|---|---|
| PM2.5, media anual | 5 µg/m³ | 10 µg/m³ |
| PM2.5, media 24 horas | 15 µg/m³ | 25 µg/m³ |
| PM10, media anual | 15 µg/m³ | 20 µg/m³ |
| PM10, media 24 horas | 45 µg/m³ | 45 µg/m³ |
Los valores límite diarios de la directiva admiten hasta 18 superaciones al año. En España, la normativa de referencia sigue siendo el Real Decreto 102/2011, relativo a la mejora de la calidad del aire, que transpuso las directivas europeas anteriores y que deberá adaptarse a la Directiva de 2024. La reducción de las partículas está estrechamente ligada a la de otros gases de efecto invernadero, porque comparten fuentes como la combustión de combustibles fósiles.
Cómo se miden las partículas
La medición oficial se realiza mediante estaciones de vigilancia que forman las redes de calidad del aire de las comunidades autónomas y los ayuntamientos. El método de referencia gravimétrico consiste en captar el aire a través de un filtro y pesar la masa de partículas retenida, expresada en microgramos por metro cúbico (µg/m³). La estimación de emisiones en el foco, por su parte, se apoya en datos de actividad y factores de emisión. También se emplean equipos automáticos que ofrecen datos en tiempo casi real. En los últimos años se han sumado sensores de bajo coste que, sin sustituir a las estaciones oficiales, permiten densificar la información y sensibilizar a la población.
Qué pueden hacer las empresas
Las organizaciones influyen en las emisiones de partículas de forma directa, a través de sus procesos y vehículos, e indirecta, a través de su energía y su cadena de suministro. Algunas líneas de actuación:
- Renovar la flota hacia vehículos de menores emisiones y optimizar rutas para reducir kilómetros, en línea con el transporte sostenible.
- Mejorar la eficiencia energética y sustituir calderas de combustión por soluciones eléctricas o renovables.
- Instalar sistemas de filtrado y captación de polvo en procesos industriales y controlar las emisiones difusas en obras y almacenamiento de materiales.
- Fomentar planes de movilidad para el personal, teletrabajo y transporte colectivo, medidas que reducen tanto partículas como emisiones de carbono.
- Medir el impacto ambiental de la actividad para priorizar dónde actuar y demostrar avances con datos.
La normativa de movilidad refuerza esta tendencia. Puedes profundizar en cómo el marco regulatorio afecta al transporte en el artículo sobre cómo la Ley de Movilidad Sostenible está cambiando el sector del transporte, y en el marco fiscal asociado en el análisis de los impuestos por contaminación del aire en España.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre PM2.5 y PM10?
La diferencia es el tamaño. Las PM10 tienen un diámetro igual o inferior a 10 micrómetros y las PM2.5, igual o inferior a 2,5 micrómetros. Las PM2.5, al ser más finas, penetran más profundamente en los pulmones y en la sangre, por lo que se asocian a efectos más graves para la salud.
¿Los límites de la OMS son obligatorios?
No. Las guías de la OMS de 2021 son recomendaciones sanitarias sin carácter legal. Los valores de obligado cumplimiento en la Unión Europea los fija la Directiva (UE) 2024/2881, que rebaja los límites con horizonte 2030 y debe transponerse a la legislación nacional antes del 11 de diciembre de 2026.
¿Cómo se mide la concentración de partículas?
Mediante estaciones de vigilancia de la calidad del aire que captan el aire a través de filtros y determinan la masa de partículas por metro cúbico (µg/m³), con métodos gravimétricos de referencia o equipos automáticos. Existen además sensores de bajo coste complementarios.
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