El Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía (en inglés, Covenant of Mayors for Climate and Energy) es una iniciativa europea que agrupa a municipios y otros gobiernos locales que se comprometen, de forma voluntaria, a alcanzar y superar los objetivos climáticos y energéticos de la Unión Europea. Es uno de los mayores movimientos de acción climática local del mundo y traslada la lucha contra el cambio climático al ámbito de las ciudades, donde se concentra buena parte del consumo de energía y de las emisiones.
La iniciativa nació en Europa en 2008, con un enfoque ascendente centrado en un principio en la energía y en la reducción de emisiones de CO2. Con el tiempo amplió su alcance para abordar de forma conjunta la mitigación, la adaptación al cambio climático y el acceso a una energía segura, sostenible y asequible. En 2015 se lanzó además su dimensión global, el Pacto Mundial de Alcaldes por el Clima y la Energía, que trasladó el modelo europeo a ciudades de todo el mundo.
Al adherirse, un gobierno local asume compromisos políticos concretos que después debe traducir en acciones medibles. Entre ellos destacan:
Estos compromisos se alinean con la trayectoria europea hacia la neutralidad climática en 2050, integrando la mitigación del cambio climático y la adaptación en un mismo marco. Los objetivos concretos que asume cada firmante y los plazos de presentación de su plan se detallan en el documento de compromiso vigente de la iniciativa.
El instrumento central del Pacto es el Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES), también conocido como PAESC. En él, cada firmante parte de un inventario de emisiones de referencia, fija objetivos de reducción y define medidas concretas de mitigación y adaptación, con un seguimiento periódico de los resultados. Muchas de esas medidas giran en torno a la eficiencia energética y a un mayor despliegue de energías renovables en edificios, alumbrado público, movilidad y servicios municipales.
Aunque el Pacto vincula a gobiernos locales, sus planes condicionan el entorno en el que operan las empresas: ordenanzas energéticas, zonas de bajas emisiones, criterios de contratación pública ecológica o incentivos a la rehabilitación. Para una compañía, conocer el plan climático del territorio donde tiene sus instalaciones ayuda a anticipar requisitos y a alinear su propia estrategia de descarbonización con la de la ciudad. Las administraciones, por su parte, suelen apoyarse en colaboraciones público-privadas para cumplir sus objetivos.
Manglai ayuda a empresas y organizaciones a medir su huella de carbono y a construir un plan de reducción riguroso, coherente con los objetivos climáticos de su entorno. Con el software de huella de carbono de Manglai puedes calcular tus emisiones y alinear tu estrategia con la transición hacia la neutralidad climática.
Normativa y novedades de producto, una vez al mes.
Empresas que confían en nosotros
Una política ambiental es el conjunto de principios, objetivos y acciones con que una organización gestiona y reduce su impacto sobre el medio ambiente. Es la base de cualquier estrategia de sostenibilidad.
El principio de "quien contamina paga" obliga al causante de un daño ambiental a asumir los costes de prevenirlo, evitarlo y repararlo. Es un pilar del derecho ambiental de la UE y España.
El Protocolo de Kioto, adoptado en 1997, fue el primer acuerdo internacional con compromisos vinculantes de reducción de emisiones para los países industrializados, y sentó las bases del Acuerdo de París.