La ganadería regenerativa aplica los principios de la agricultura regenerativa al manejo del ganado, sobre todo a través del pastoreo gestionado. Su objetivo es que la presencia de los animales mejore el suelo y los pastos en lugar de degradarlos, imitando los patrones de movimiento de los grandes herbívoros en la naturaleza.
La herramienta central es el pastoreo rotacional, también llamado racional u holístico: el ganado se concentra en parcelas pequeñas durante periodos cortos y luego se traslada, dejando descansar la vegetación durante semanas. Bien gestionado, este descanso puede favorecer la recuperación de los pastos, una mayor cobertura del suelo y la acumulación de materia orgánica.
Al mejorar la cubierta vegetal y la materia orgánica, el pastoreo gestionado puede aumentar el secuestro de carbono en el suelo, contribuyendo a que los pastizales actúen como sumideros de carbono. Esta es la base de la idea de una ganadería que aporte beneficios al capital natural y se integre en las soluciones basadas en la naturaleza, además de mejorar la retención de agua y la biodiversidad de los pastos.
El principal impacto climático de la ganadería de rumiantes es el metano entérico, un gas de efecto invernadero que se genera en la digestión de vacas, ovejas y cabras. Es la fuente más relevante de emisiones del sector ganadero, y el pastoreo regenerativo no la elimina. Sí puede gestionarse parcialmente mediante la calidad y composición del forraje, la carga ganadera y otras medidas de manejo, pero el metano sigue siendo inherente a la cría de rumiantes.
Existe un debate científico abierto sobre el balance neto de emisiones de la ganadería regenerativa. La cuestión de fondo es si el carbono que se secuestra en el suelo compensa el metano y las demás emisiones del ganado. La evidencia disponible es mixta y conviene conocerla:
Por eso conviene tratar las afirmaciones de «ganadería climáticamente positiva» con prudencia y respaldarlas con mediciones, evitando inflar el efecto sobre la huella de carbono. La contabilidad de estas emisiones y remociones se apoya desde 2026 en el estándar del GHG Protocol para el sector de la tierra y las remociones.
Para empresas alimentarias con ganadería en su cadena de suministro, las prácticas regenerativas pueden mejorar la salud del suelo, el estado de los pastos, el bienestar animal y la resiliencia frente a la sequía, además de ofrecer beneficios ambientales adicionales. Su contribución climática real, sin embargo, debe medirse caso a caso y no darse por supuesta a partir de la etiqueta.
Sin medición no hay forma de sostener una afirmación climática sobre ganadería. Con el módulo de huella de carbono de Manglai puedes cuantificar el metano y las demás emisiones de tu cadena de valor agropecuaria con datos verificables.
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