Los residuos inertes son aquellos residuos no peligrosos que no experimentan transformaciones físicas, químicas o biológicas significativas con el paso del tiempo. Esto significa que no se descomponen, no arden ni producen reacciones peligrosas, no son solubles ni biodegradables y no afectan negativamente a otros materiales con los que entran en contacto.
Aunque no suponen un riesgo directo para la salud humana ni para el medio ambiente, generan un gran volumen que requiere infraestructuras de tratamiento y disposición adecuadas. Se asocian principalmente al sector de la construcción y demolición, donde pueden suponer la mayor parte de los residuos de construcción y demolición (RCD) generados.
Según la Decisión 2003/33/CE del Consejo, que establece los criterios de admisión de residuos en vertederos, se consideran residuos inertes aquellos que:
En España, la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular y el Real Decreto 105/2008 sobre producción y gestión de RCD recogen obligaciones específicas para este tipo de residuos.
En cambio, no se consideran inertes los materiales que contengan amianto, asfaltos con alquitrán, pinturas o disolventes, ya que pueden ser peligrosos. Cada residuo se clasifica mediante su código LER (Lista Europea de Residuos).
Aunque los residuos inertes no sean peligrosos, su gran volumen los convierte en un reto. La economía circular plantea que los materiales de construcción deben mantenerse en el ciclo productivo el máximo tiempo posible, evitando su eliminación. El reciclaje de hormigón y ladrillos como áridos reciclados es un ejemplo claro de cómo los inertes pueden reincorporarse a nuevos procesos constructivos, mejorando la tasa de reciclado y reduciendo la huella ambiental del sector.
Medir y gestionar correctamente los residuos forma parte de la información de sostenibilidad de cualquier empresa. En Manglai ayudamos a las organizaciones a medir su huella ambiental y a preparar su reporte de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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Instalación donde se separan los residuos recogidos para recuperar materiales reciclables (plásticos, metales, papel, vidrio) y enviarlos a valorización. También llamada ecoparque.
Una planta de transferencia de residuos es una instalación intermedia que recibe, compacta y traslada residuos desde los puntos de recogida hasta las instalaciones de tratamiento.
Conjunto de tecnologías que descomponen plásticos complejos en sus componentes químicos básicos para fabricar nuevas materias primas. Complementa al reciclaje mecánico.
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