El agua virtual (en inglés, virtual water) es el volumen total de agua dulce, verde, azul y gris, utilizado a lo largo de la cadena de producción de un bien o servicio. Cuando ese producto se comercializa, el agua empleada en fabricarlo “viaja” de forma intangible: un país que importa alimentos importa, en la práctica, el agua que se usó para producirlos.
El concepto permite entender cómo el comercio internacional redistribuye la presión sobre los recursos hídricos del planeta y está estrechamente ligado a la huella hídrica.
El término fue acuñado por el geógrafo británico John Anthony (Tony) Allan a principios de los años noventa, para explicar por qué los países de Oriente Medio y el norte de África importaban grano en lugar de producirlo: al hacerlo, ahorraban grandes cantidades de agua local escasa. Posteriormente, la Water Footprint Network y el investigador Arjen Hoekstra desarrollaron la contabilidad de la huella hídrica, que distingue entre agua azul, verde y gris.
La suma de estos tres componentes a lo largo de todas las etapas de producción da el agua virtual total de un producto. Así, productos como el algodón, la carne de vacuno o los frutos secos tienen una huella muy elevada (varios miles de litros por kilo), mientras que otros alimentos básicos requieren mucho menos.
El análisis del agua virtual tiene implicaciones estratégicas:
Según las estimaciones de la Water Footprint Network, el comercio mundial de agua virtual asociado a la agricultura ronda los 2.300 kilómetros cúbicos al año y ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas. Entre los grandes exportadores netos figuran países con abundante agua verde, como Brasil, Estados Unidos o Australia, mientras que economías densamente pobladas o áridas suelen ser importadoras netas.
Cuando el agua virtual procede de cuencas con estrés hídrico o escasez hídrica, su exportación puede agravar los problemas locales. Por eso se debate la posibilidad de incorporar criterios hídricos al comercio, en una lógica similar a la de un ajuste en frontera por agua (Water CBAM) para productos con alta huella azul. Se trata, por ahora, de propuestas en estudio, no de normativa en vigor.
Para las empresas, el agua virtual es clave a la hora de analizar su huella hídrica corporativa, especialmente en las materias primas agrícolas, que suelen concentrar la mayor parte del consumo de agua de la cadena de valor. Algunas líneas de actuación son:
En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella de carbono e hídrica y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
Empresas que confían en nosotros
El balance hídrico es la contabilidad de todas las entradas, salidas y variaciones de almacenamiento de agua en un sistema durante un periodo determinado. Conoce cómo se calcula y para qué sirve.
La huella hídrica corporativa mide el agua dulce que consume y contamina una empresa, en sus operaciones y en su cadena de suministro. Te explicamos cómo se calcula y para qué sirve.
La huella de carbono en fin de vida son las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la última etapa de un producto: recogida, transporte, tratamiento, reciclaje, valorización o vertido.
Guiding businesses towards net-zero emissions through AI-driven solutions.
Producto y Precios
¿Por qué Manglai?
Funcionalidades
SQAS
GLEC
Certificación MITECO
ISO-14064
CSRD
Planes
Clientes
Partners
Soluciones por rol
Soluciones gestores ESG
Consultorías ambientales
Directores financieros
Directores generales
Directores de operaciones
Responsables de transportes
Gestores de la cadena de suministro
Soluciones para fondos de inversión
© 2026 Manglai. All rights reserved