La escasez azul (en inglés, blue water scarcity) es un indicador que compara el consumo de agua dulce superficial y subterránea (la huella hídrica azul) con la disponibilidad de recursos hídricos renovables de una cuenca durante un periodo determinado. Ayuda a determinar si la extracción de agua es sostenible o si compromete los caudales ecológicos necesarios para los ecosistemas.
Siguiendo el marco de la huella hídrica (Water Footprint Network), la escasez azul se calcula como:
Escasez azul = huella hídrica azul / (disponibilidad de agua azul − caudal ecológico)
La disponibilidad de agua azul se toma como la escorrentía natural menos el caudal ecológico mínimo, que de forma precautoria suele estimarse en torno al 80% de la escorrentía. Según los umbrales propuestos por Hoekstra y Mekonnen, un valor inferior a 1 indica escasez baja; entre 1 y 1,5, moderada; entre 1,5 y 2, significativa; y superior a 2, escasez severa. Un valor mayor que 1 significa que la demanda supera la oferta sostenible.
Conviene no confundir este indicador con el estrés hídrico clásico. El estrés hídrico tradicional suele medir la relación entre extracciones y recursos disponibles y no siempre descuenta el caudal ecológico. La escasez azul, en cambio, se basa en el uso consuntivo (el agua realmente consumida, no solo extraída) y reserva explícitamente el caudal para el medio ambiente, por lo que ofrece una visión más ajustada de la sostenibilidad del recurso.
La escasez azul proporciona un marco cuantitativo para evaluar la sostenibilidad del uso del agua en una cuenca y orientar políticas de asignación más responsables, así como para que las empresas analicen su riesgo hídrico. En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella hídrica y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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La escasez hídrica es la situación en la que la demanda de agua supera de forma persistente los recursos renovables disponibles. Repasamos sus tipos, causas, medición y soluciones.
El estrés hídrico se produce cuando la demanda de agua supera la disponibilidad durante un periodo, o cuando la mala calidad del recurso limita su uso. Es un indicador clave de sostenibilidad del agua.
La LCIA es la tercera fase del Análisis de Ciclo de Vida: convierte los flujos del inventario en indicadores de impacto ambiental (cambio climático, escasez hídrica, acidificación, etc.).