El agua virtual importada es el volumen total de agua dulce (verde, azul y gris) que un país, región o empresa incorpora de forma indirecta cuando compra bienes y servicios producidos en otros territorios. Dicho de otro modo, no es agua que se transporta físicamente, sino el agua que se utilizó en origen para fabricar o cultivar lo que se importa.
Este indicador permite cuantificar la dependencia hídrica externa y evaluar la exposición a riesgos de sequía, conflictos por el agua o cambios regulatorios en las cuencas proveedoras. Es un complemento clave de la huella hídrica y del concepto general de agua virtual.
El agua virtual importada se usa tanto a escala de país como de empresa:
El cálculo se basa en multiplicar cada producto importado por su factor de huella hídrica en el país de origen:
Según los trabajos de Mekonnen y Hoekstra, en el periodo 1996-2005 el comercio internacional movilizó de media unos 2.320 km³ de agua virtual al año, de los cuales aproximadamente un 68 % era agua verde, un 13 % agua azul y un 19 % agua gris. Cerca del 88 % de ese flujo correspondía a productos agrícolas.
En el caso de España, el país es un importador neto de agua virtual: importa del orden de 31.000 hm³ al año (sobre todo cereales, soja, café y textiles) y exporta alrededor de 22.000 hm³ (frutas, hortalizas y aceite de oliva). Conviene tomar estas cifras como órdenes de magnitud, ya que dependen de la metodología y del periodo analizado.
El agua virtual importada es el numerador del Índice de Dependencia Hídrica (IDH), que se calcula como:
Medir el agua virtual importada saca a la luz dependencias hídricas invisibles y ayuda a gobiernos y empresas a anticipar riesgos, optimizar su cadena de suministro y avanzar hacia una gestión más sostenible del agua. En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella hídrica y de carbono y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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