La huella hídrica es un indicador de sostenibilidad que mide el volumen total de agua dulce utilizado, directa e indirectamente, para producir los bienes y servicios que consume una persona, una comunidad o una empresa. Contabiliza no solo el agua que se usa de forma directa, sino también la empleada a lo largo de toda la cadena de producción. En un contexto de creciente escasez hídrica y cambio climático, medirla y gestionarla se ha vuelto una prioridad.
El concepto fue introducido por el profesor Arjen Hoekstra en 2002, en el marco del Instituto para la Educación del Agua de la UNESCO. La Water Footprint Network distingue tres componentes:
Este enfoque integral permite evaluar el impacto del consumo de agua en cada etapa de la producción y se relaciona con el concepto de agua virtual, el agua incorporada en los productos comercializados.
Medirla ayuda a identificar oportunidades de ahorro de agua, reducir impactos ambientales y gestionar el recurso de forma sostenible. A escala global, la mayor parte del agua dulce se destina a la agricultura (en torno al 70 % según la UNESCO), lo que subraya la necesidad de optimizar su uso. Además, medir la huella hídrica permite:
El cálculo recopila datos de consumo de agua en todas las etapas de la cadena de suministro. Existen dos referencias metodológicas principales:
Para producir un litro de leche se combinan:
La suma de los tres componentes da la huella hídrica total del producto, que varía según la ubicación geográfica y las prácticas agrícolas.
La huella hídrica y la huella de carbono están interrelacionadas: muchas actividades que emiten gases de efecto invernadero también consumen agua. Por ejemplo, la generación de electricidad con combustibles fósiles requiere grandes volúmenes de agua de refrigeración. Por eso conviene un enfoque integrado que identifique sinergias entre ambos indicadores.
Gestionar bien la huella hídrica requiere recopilar, analizar y reportar los datos con precisión. En Manglai ayudamos a las empresas a medir y gestionar sus indicadores ambientales, incluidos los hídricos, y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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Los indicadores de sostenibilidad ambiental (KPIs) son métricas que miden el desempeño ambiental de una organización, desde las emisiones por alcance hasta la intensidad de carbono o el reciclaje.
La intensidad de carbono mide las emisiones de GEI por unidad de actividad (por kWh, por euro facturado o por unidad producida). Es un indicador relativo que complementa a la huella de carbono.
El Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI) es la estimación oficial de las emisiones y absorciones de GEI de Argentina, elaborada con las directrices del IPCC y reportada a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. La serie del último inventario presentado cubre 1990-2022 y sitúa las emisiones brutas de 2022 en torno a 401 MtCO2e. Es un inventario territorial por sectores, no un registro de emisiones por empresa: Argentina no obliga a las empresas privadas a reportar sus emisiones.