El carbono azul es el carbono capturado y almacenado por los ecosistemas costeros y marinos, principalmente los manglares, las praderas de pastos marinos y las marismas. Estos hábitats funcionan como potentes sumideros de carbono: absorben CO₂ de la atmósfera y lo fijan sobre todo en el sedimento, donde puede permanecer almacenado durante siglos o milenios.
Su gran capacidad de almacenamiento se debe a que acumulan carbono no solo en la biomasa vegetal, sino en suelos anegados y pobres en oxígeno que ralentizan mucho la descomposición. Por eso, por unidad de superficie, los ecosistemas de carbono azul pueden almacenar varias veces más carbono que los bosques terrestres, y secuestrarlo a un ritmo más alto.
Proteger y restaurar los ecosistemas de carbono azul es esencial para mitigar el cambio climático, proteger a las comunidades costeras frente a tormentas e inundaciones y mantener los recursos pesqueros. El IPCC reconoce su papel: su Suplemento de 2013 sobre humedales permite contabilizar manglares, marismas y praderas marinas en los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero.
El carbono azul es un elemento clave en la lucha contra el cambio climático y en la protección de la biodiversidad marina. En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella de carbono y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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