Guías prácticas
1 OCTUBRE, 2025
•
6 MIN
Andrés Cester
CEO & Co-Founder

El alcance 3 del GHG Protocol agrupa todas las emisiones indirectas de la cadena de valor de una empresa, desde sus proveedores hasta el uso y el fin de vida de sus productos. Es la parte más difícil de medir y, casi siempre, la más grande del inventario de emisiones.
Mientras que los alcances 1 y 2 cubren las emisiones directas y el consumo de energía, el alcance 3 abarca todo lo que ocurre fuera de las fronteras de la organización pero como consecuencia de su actividad.
Según el Carbon Disclosure Project (CDP), las emisiones de la cadena de suministro son, de media, unas 11,4 veces superiores a las emisiones operativas (alcances 1 y 2) de las empresas que reportan. En sectores como la moda, la automoción o la alimentación, el alcance 3 puede concentrar la gran mayoría de la huella de carbono.
En esta guía explicamos las 15 categorías de alcance 3 definidas por el GHG Protocol, con ejemplos concretos y recomendaciones para calcularlas y reducirlas con rigor.
Si quieres situar este cálculo dentro del marco español, puede ayudarte nuestra guía sobre el registro de huella de carbono del MITECO y los sellos Calculo, Reduzco y Compenso.
El alcance 3 incluye todas las emisiones de gases de efecto invernadero que no controla directamente la empresa, pero que se generan a lo largo de su cadena de valor: compras, transporte, uso de productos vendidos, tratamiento de residuos, inversiones y más.
Su relevancia es doble. Por un lado, la CSRD exige a las grandes empresas reportar su huella completa, alcance 3 incluido, dentro de los estándares ESRS. El paquete Ómnibus aprobado a finales de 2025 ha elevado los umbrales y aplazado los plazos de entrada (la nueva delimitación se aplica a los ejercicios que empiezan desde el 1 de enero de 2027), pero el alcance 3 sigue siendo un contenido central del reporte. Por otro lado, los inversores y los grandes clientes piden cada vez más transparencia: ignorar el alcance 3 supone quedar fuera de cadenas de suministro internacionales cada vez más exigentes.
El GHG Protocol, en su estándar Corporate Value Chain (Scope 3), clasifica el alcance 3 en 15 categorías, divididas entre actividades upstream (aguas arriba, ligadas a las compras) y downstream (aguas abajo, ligadas a la venta y uso de productos).
| Categoría | Nombre | Tipo |
|---|---|---|
| 1 | Bienes y servicios adquiridos | Upstream |
| 2 | Bienes de capital | Upstream |
| 3 | Actividades relacionadas con combustibles y energía (no incluidas en alcances 1 y 2) | Upstream |
| 4 | Transporte y distribución upstream | Upstream |
| 5 | Residuos generados en las operaciones | Upstream |
| 6 | Viajes de negocios | Upstream |
| 7 | Desplazamientos de los empleados | Upstream |
| 8 | Activos arrendados (upstream) | Upstream |
| 9 | Transporte y distribución downstream | Downstream |
| 10 | Procesamiento de productos vendidos | Downstream |
| 11 | Uso de productos vendidos | Downstream |
| 12 | Tratamiento al final de la vida útil de productos vendidos | Downstream |
| 13 | Activos arrendados (downstream) | Downstream |
| 14 | Franquicias | Downstream |
| 15 | Inversiones | Downstream |
Recoge las emisiones de producir los bienes y servicios que compra la empresa. Un fabricante de muebles, por ejemplo, debe contabilizar las emisiones del cultivo, tala y procesamiento de la madera. El reto es obtener datos fiables de proveedores; lo recomendable es pedir informes de huella de carbono verificados a la cadena de suministro.
Emisiones de fabricar activos que duran más de un año (edificios, maquinaria, vehículos). Una empresa que construye una planta nueva debe incluir la huella de los materiales y del proceso constructivo. En la industria, esta categoría suele ser muy relevante.
Cubre las emisiones de la extracción, producción y transporte de los combustibles y la energía que consume la empresa y que no están ya en los alcances 1 y 2. Por ejemplo, el transporte del gas natural antes de llegar a la fábrica, o las pérdidas de la red eléctrica.
El transporte de los bienes adquiridos desde el proveedor hasta la empresa. En una compañía textil, el transporte marítimo de telas desde Asia entra aquí. Conviene trabajar con operadores logísticos que aporten datos de emisiones según marcos como el ISO 14083 o el Marco GLEC.
Emisiones del tratamiento y eliminación de los residuos propios de la actividad (no de los productos vendidos). Un ejemplo es el metano liberado en un vertedero por los residuos de una fábrica.
Los desplazamientos de los empleados por motivos laborales. Si el equipo comercial vuela con frecuencia, esas emisiones deben contabilizarse, normalmente a partir de los kilómetros recorridos y el medio de transporte.
El transporte diario de los trabajadores entre su casa y el centro de trabajo. El impacto crece en plantillas grandes y sedes alejadas del transporte público. Los planes de movilidad sostenible (teletrabajo, transporte compartido, incentivos al transporte público) pueden reducir de forma notable estas emisiones.
Emisiones de activos que la empresa usa pero no posee, como edificios alquilados o maquinaria en leasing. Una empresa en oficinas alquiladas debe contabilizar la huella del consumo energético de ese inmueble.
El transporte de los productos vendidos hasta el cliente final. En un e-commerce, el reparto de última milla es una de las principales fuentes de esta categoría.
Si los productos requieren transformación antes de llegar al consumidor, esas emisiones también cuentan. Un proveedor de acero debe contabilizar la huella generada cuando su acero se transforma en automóviles o estructuras.
Puede ser enorme en automoción o electrodomésticos. Incluye las emisiones de toda la vida útil del producto en manos del cliente. Un fabricante de coches de combustión debe contabilizar el combustible que consumen sus vehículos durante años.
Emisiones del momento en que los productos vendidos se convierten en residuo. Una empresa de envases debe incluir, por ejemplo, el metano de los plásticos depositados en vertedero.
Cuando la empresa arrienda un activo a un tercero, contabiliza las emisiones del uso que hace el arrendatario. Una inmobiliaria que alquila oficinas incluye la energía consumida por sus inquilinos.
Si la empresa opera mediante franquicias, contabiliza las emisiones de esos establecimientos. Una cadena de restauración con franquicias en varias ciudades mide así su huella completa.
Las emisiones asociadas a las inversiones de la empresa. Bancos, aseguradoras y fondos son especialmente responsables de esta categoría, ya que deben medir las emisiones financiadas de las compañías en las que invierten.
El mayor obstáculo del alcance 3 es la recopilación de datos fiables en la cadena de valor. Para abordarlo, las empresas pueden combinar varias estrategias:
El alcance 3 concentra la mayor parte de las emisiones y exige un cambio profundo en la relación con proveedores, clientes e inversores. Las 15 categorías del GHG Protocol aportan la estructura para afrontarlo con rigor.
Las empresas que lo integran de forma seria no solo reducen su huella, sino que ganan resiliencia y acceso a mercados. Para profundizar, puede ayudarte nuestra guía sobre cómo superar la barrera de los datos de proveedores en el alcance 3.
Si necesitas calcular y mantener tu inventario de alcance 3 de forma continua, puedes apoyarte en una herramienta de gestión de la huella de carbono.
Para las grandes empresas sujetas a la CSRD, el alcance 3 forma parte del reporte cuando resulta material. También es necesario para inscribirse en el registro de huella de carbono del MITECO con objetivos de reducción ambiciosos.
Depende del sector: en automoción suele dominar el uso de productos vendidos; en alimentación, los bienes adquiridos; en servicios, los viajes y desplazamientos.
Sí, siempre que se basen en factores de emisión reconocidos y se ajusten a la metodología del GHG Protocol. Lo ideal es ir sustituyendo estimaciones por datos primarios de proveedores.
Andrés Cester
CEO & Co-Founder
Sobre el autor
Andrés Cester es el CEO de Manglai, empresa que cofundó en 2023. Antes de emprender este proyecto, fue cofundador y co-CEO de Colvin, donde adquirió experiencia en puestos de responsabilidad combinando su visión emprendedora con la gestión de equipos multidisciplinares. Lidera el rumbo estratégico de Manglai mediante el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial para ayudar a las empresas a optimizar sus procesos y reducir su impacto ambiental.
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