La degradación hídrica es el deterioro progresivo de la calidad, la cantidad y la funcionalidad de los recursos hídricos, como ríos, lagos, acuíferos, humedales y zonas costeras. Puede deberse a causas naturales (sequías prolongadas), pero en la mayoría de los casos es resultado de actividades humanas: contaminación industrial y agrícola, sobreexplotación, deforestación, urbanización y un tratamiento deficiente de las aguas residuales.
Hablar de degradación hídrica implica reconocer una pérdida de los servicios ecosistémicos que prestan los cuerpos de agua: abastecimiento, recarga de acuíferos, soporte de la biodiversidad o producción de alimentos. Esa pérdida compromete la sostenibilidad ambiental, la salud humana y el desarrollo económico, y está estrechamente ligada a la escasez hídrica y al riesgo hídrico que afrontan empresas y territorios.
La degradación hídrica suele clasificarse según sus dimensiones principales:
Provocada por vertidos industriales, agrícolas o domésticos. El exceso de nitratos, fosfatos, metales pesados o microplásticos altera la calidad del agua y daña la biodiversidad acuática, hasta el punto de hacerla incompatible con usos básicos.
Asociada a aguas residuales sin tratar. La proliferación de bacterias patógenas y materia orgánica produce enfermedades de transmisión hídrica, eutrofización y reducción del oxígeno disuelto en los cuerpos receptores.
Extraer más agua de la que se recarga de forma natural degrada los sistemas superficiales y subterráneos. Provoca descenso de los acuíferos, subsidencia del terreno e intrusión salina en zonas costeras.
Las presas, canalizaciones y cambios en el uso del suelo fragmentan los ecosistemas acuáticos, modifican el régimen natural de caudales y reducen la conectividad de los ríos, afectando al caudal ecológico mínimo.
La degradación hídrica no es un fenómeno puntual, sino el síntoma de un modelo de desarrollo insostenible. Entre sus causas profundas figuran:
La referencia legal de partida en la UE es la Directiva Marco del Agua (Directiva 2000/60/CE), que fija como objetivo jurídico alcanzar el buen estado de todas las masas de agua. Ese estado se evalúa combinando indicadores biológicos, hidromorfológicos y fisicoquímicos bajo el criterio one out, all out (si un elemento falla, la masa no alcanza el buen estado). El horizonte general de cumplimiento, tras sucesivas prórrogas justificadas en los planes hidrológicos de cuenca, se sitúa en 2027.
En 2026 este marco se ha reforzado con la Directiva (UE) 2026/805, de 30 de marzo de 2026, que modifica la propia Directiva Marco del Agua, la Directiva de Aguas Subterráneas (2006/118/CE) y la Directiva de Normas de Calidad Ambiental (2008/105/CE), actualizando las listas de contaminantes vigilados. Los Estados miembros disponen hasta el 21 de diciembre de 2027 para transponerla.
Existen varias métricas para identificar y seguir la evolución de la degradación hídrica:
Estos datos deben recopilarse de forma sistemática y transparente para orientar las políticas públicas y facilitar la participación ciudadana.
La degradación hídrica genera efectos en cascada:
A largo plazo, compromete el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial el ODS 6 (agua limpia y saneamiento), el ODS 13 (acción por el clima) y el ODS 15 (vida de ecosistemas terrestres).
La respuesta más eficaz combina restauración ecosistémica y gestión adaptativa. Algunas líneas de acción son:
Para una empresa, operar en zonas con cuerpos de agua degradados supone un riesgo operativo, reputacional y financiero. Por eso cada vez más organizaciones realizan auditorías ambientales, evalúan su dependencia del agua y fijan métricas para reducir su huella hídrica sobre los ecosistemas acuáticos. Marcos como el reporte de seguridad hídrica de CDP o los estándares GRI permiten medir y divulgar cómo contribuye cada organización a la degradación hídrica o a su prevención.
En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella hídrica y de carbono y a preparar su información de sostenibilidad con datos fiables. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
Empresas que confían en nosotros
La escasez hídrica es la situación en la que la demanda de agua supera de forma persistente los recursos renovables disponibles. Repasamos sus tipos, causas, medición y soluciones.
El riesgo hídrico es la posibilidad de que la disponibilidad, calidad o acceso al agua se vean comprometidos. Descubre sus tipos (físico, regulatorio y reputacional) y cómo gestionarlo.
La transparencia presupuestaria hídrica consiste en divulgar de forma pública cómo se asignan y ejecutan los fondos del agua. Descubre qué debe publicarse y por qué es clave para la gobernanza.
Guiding businesses towards net-zero emissions through AI-driven solutions.
Producto y Precios
¿Por qué Manglai?
Funcionalidades
SQAS
GLEC
Certificación MITECO
ISO-14064
CSRD
Planes
Clientes
Partners
Soluciones por rol
Soluciones gestores ESG
Consultorías ambientales
Directores financieros
Directores generales
Directores de operaciones
Responsables de transportes
Gestores de la cadena de suministro
Soluciones para fondos de inversión
© 2026 Manglai. All rights reserved