La descarbonización de productos es el proceso de reducir o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas a un producto a lo largo de todo su ciclo de vida: extracción de materias primas, fabricación, transporte, fase de uso y fin de vida. A diferencia de la descarbonización a escala de empresa, se centra en un bien concreto y suele apoyarse en el cálculo de la huella de carbono de producto (PCF) para identificar dónde se concentran las emisiones y priorizar las acciones de reducción.
Descarbonizar productos permite a fabricantes, marcas y distribuidores reducir su impacto climático donde más pesa, normalmente en la cadena de suministro y en la fase de uso. Es clave para las empresas que han fijado objetivos de emisiones netas cero, ya que una gran parte de su huella suele estar en las emisiones de Alcance 3, ligadas precisamente a los productos que compran y venden. También responde a la presión de clientes B2B, a la etiqueta de huella de carbono y a normativas como el CBAM.
El punto de partida es un análisis de ciclo de vida (ACV) que cuantifique las emisiones por etapa. A partir de ahí se calcula la huella de carbono del producto siguiendo normas como la ISO 14067 o el GHG Protocol Product Standard, y se hace seguimiento de indicadores como la reducción absoluta frente a una línea base o la intensidad de carbono (kg CO₂e por unidad). Cuando la empresa fija metas alineadas con la ciencia, estas suelen enmarcarse en los objetivos basados en la ciencia (SBT); la nueva versión del estándar corporativo de net-zero de la SBTi (Corporate Net-Zero Standard V2.0, publicado en junio de 2026) incorpora opciones específicas de alineación por producto en el Alcance 3.
Un ejemplo habitual es el hormigón bajo en carbono, que reduce el contenido de clínker y puede combinarse con captura de CO₂, o el poliéster reciclado (r-PET), con emisiones notablemente inferiores al material virgen. Los principales retos son la disponibilidad de datos fiables en la cadena de suministro, los costes de I+D de materiales emergentes y los posibles efectos cruzados sobre otros impactos ambientales como el agua o la biodiversidad.
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