La memoria de sostenibilidad es un informe con el que una organización recopila y comunica su desempeño ambiental, social y económico a sus grupos de interés. Su objetivo es ofrecer una visión integral y transparente de cómo la empresa gestiona sus impactos en sostenibilidad, más allá de los resultados puramente financieros.
Tradicionalmente, las memorias de sostenibilidad han sido voluntarias y se han elaborado siguiendo estándares internacionales como los del Global Reporting Initiative (GRI). Hoy conviven con un reporte de sostenibilidad cada vez más regulado a nivel europeo, sobre todo a través de la CSRD.
Una memoria de sostenibilidad presenta, de forma estructurada, información sobre el comportamiento ambiental, social y de gobernanza (ESG o ASG) de una empresa: su huella de carbono, su consumo de recursos, sus políticas laborales, su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus avances en responsabilidad social corporativa.
Conviene distinguir dos planos que a menudo se solapan:
Elaborar una memoria de sostenibilidad va más allá del marketing: es una herramienta de gestión responsable.
En un entorno donde inversores, clientes y reguladores exigen más transparencia, una memoria bien elaborada refuerza la credibilidad de la empresa y demuestra que toma medidas concretas para reducir su impacto ambiental y mejorar su impacto social.
El propio ejercicio de recopilar y analizar datos obliga a la empresa a conocer su desempeño, identificar puntos de mejora y fijar objetivos medibles a través de indicadores de sostenibilidad (KPIs).
El marco legal del reporte de sostenibilidad ha cambiado de forma profunda. La antigua Directiva 2014/95/UE, transpuesta en España mediante la Ley 11/2018 sobre información no financiera y diversidad (el conocido estado de información no financiera, EINF), ha quedado superada por la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), que amplía y estandariza la información exigida a través de las Normas Europeas de Informes de Sostenibilidad (ESRS).
Dos matices importantes a día de hoy:
Aunque una empresa quede fuera del ámbito obligatorio, seguir publicando una memoria de sostenibilidad sigue teniendo sentido estratégico, porque inversores, bancos y clientes siguen pidiendo datos ESG. Para esos casos existe además el estándar voluntario basado en el VSME, adoptado en julio de 2026, que marca el tope de información que se puede exigir a las empresas de la cadena de valor.
Misión, visión, valores, estructura organizativa, principales productos o servicios y presencia geográfica.
Las memorias modernas parten de un análisis de doble materialidad: qué asuntos de sostenibilidad son relevantes tanto por su impacto financiero en la empresa como por el impacto de la empresa en el entorno. Es el eje del reporte bajo la CSRD.
Diversidad e inclusión, condiciones laborales, formación, relación con la comunidad y estructuras de gobierno y ética empresarial.
Ingresos, inversiones en proyectos sostenibles y contribución económica, para mostrar que sostenibilidad y rentabilidad pueden ir de la mano.
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Empresas que confían en nosotros
El Reporte de Sostenibilidad Corporativa es el anexo (10180) de la memoria anual que la Superintendencia del Mercado de Valores exige a los emisores con valores inscritos en el Registro Público del Mercado de Valores. Su formato vigente lo aprobó la Resolución 018-2020-SMV/02 y se presenta cada año con la memoria, con fecha límite el 31 de marzo.
Los requisitos de diligencia debida ESG obligan a las empresas a identificar y mitigar impactos ambientales, sociales y de gobernanza en su cadena de valor, con la CSDDD como referencia europea recortada por el Omnibus.
La responsabilidad social corporativa (RSC) es el compromiso de las empresas de actuar de forma ética teniendo en cuenta su impacto social y ambiental. La medición de la huella de carbono es uno de sus pilares.