El Strategic Water Replenishment, o reposición estratégica de agua, es una práctica de gestión hídrica corporativa que consiste en devolver a las cuencas un volumen de agua equivalente al que una empresa consume en sus operaciones, mediante proyectos cuantificables, localizados y verificables. No es una compensación genérica: el objetivo es contribuir a la neutralidad hídrica (water neutrality) o, más ambiciosamente, a un balance positivo (water positive) en las cuencas donde la empresa opera.
El concepto forma parte del enfoque más amplio de administración responsable del agua (water stewardship) y responde a una realidad: el agua es un recurso local, por lo que reponer agua en una cuenca distinta a la del impacto tiene poco valor ambiental.
La reposición estratégica permite a las empresas reducir su riesgo operativo en zonas con estrés hídrico, responder a la presión regulatoria y social sobre el uso del agua, y mejorar su desempeño en marcos de divulgación como CDP Water. Aplica especialmente a sectores intensivos en agua: alimentación y bebidas, minería, energía, textil y, cada vez más, centros de datos y tecnología, donde el crecimiento de la nube y la inteligencia artificial ha disparado la demanda hídrica.
Empresas como AB InBev, Coca-Cola, Microsoft o Google han adoptado objetivos de reposición y los reportan públicamente como parte de sus compromisos de sostenibilidad.
Para que la reposición sea creíble necesita un método de cálculo robusto. El estándar de referencia es la Volumetric Water Benefit Accounting (VWBA), desarrollada por el World Resources Institute junto con otras organizaciones bajo el paraguas del CEO Water Mandate de Naciones Unidas. Su versión actualizada, la VWBA 2.0 (publicada de forma escalonada entre 2023 y 2024), ofrece un enfoque voluntario de seis pasos para identificar actividades de administración del agua y cuantificar, seguir y comunicar el beneficio hídrico volumétrico (en metros cúbicos) que generan.
Una estrategia de reposición sólida suele cumplir tres principios:
Las intervenciones se adaptan al contexto de cada cuenca: recarga gestionada de acuíferos en zonas sobreexplotadas, mejora de la eficiencia del riego en áreas agrícolas, restauración de ecosistemas fluviales y humedales, o sistemas de drenaje urbano sostenible. Muchos de estos proyectos son a la vez soluciones basadas en la naturaleza, lo que añade cobeneficios de biodiversidad y captura de carbono.
La reposición estratégica está estrechamente ligada a la huella hídrica de la empresa, ya que primero hay que medir el consumo antes de reponerlo, y a la compensación hídrica. También se relaciona con el riesgo hídrico, el estrés hídrico y la gobernanza hídrica de los territorios donde se acomete.
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