Reducción de emisiones
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad

La ganadería regenerativa es un modelo de producción animal que busca mejorar la salud del suelo, el ciclo del agua y la biodiversidad mientras produce alimento, en lugar de degradar esos recursos. Su herramienta central es el manejo del pastoreo: mover el ganado de forma planificada para imitar el comportamiento de las manadas silvestres y dar a los pastos tiempo de recuperación. El objetivo no es solo producir carne o leche, sino dejar el ecosistema en mejor estado del que se encontró.
En el plano climático, el gran reto de la ganadería es el metano. La fermentación entérica de los rumiantes (vacas, ovejas y cabras) es, con diferencia, la principal fuente de gases de efecto invernadero del sector, y el metano es un gas de vida corta pero de alto poder de calentamiento. Según el sexto informe de evaluación del IPCC, su potencial de calentamiento a 100 años es de 27 veces el del CO2 para el metano de origen no fósil, que es el caso del metano entérico del ganado, y de 29,8 para el de origen fósil. El quinto informe usaba un valor único de 28, que todavía aparece en muchos inventarios.
La ganadería regenerativa no es una norma ni una certificación única, sino un conjunto de principios de manejo orientados a regenerar el capital natural de la explotación. Se apoya en ideas como maximizar la cobertura vegetal del suelo, mantener raíces vivas todo el año, aumentar la diversidad de especies y, sobre todo, integrar el ganado como una herramienta ecológica y no como una carga sobre el terreno.
Encaja dentro de las soluciones basadas en la naturaleza, porque utiliza procesos ecológicos (el pisoteo, el pastoreo y el aporte de estiércol bien distribuido) para restaurar la función del suelo. Un suelo más sano retiene más agua, resiste mejor la sequía y puede almacenar más carbono, lo que conecta directamente la productividad con la resiliencia climática.
El elemento central del modelo es cómo y cuándo pastan los animales. Frente al pastoreo continuo, que mantiene el ganado en la misma parcela durante largos periodos y tiende a sobreexplotar las plantas más apetecibles, la ganadería regenerativa emplea variantes del pastoreo planificado:
El denominador común es el tiempo de recuperación: al concentrar el pastoreo en periodos cortos y dar descansos largos, las plantas rebrotan con más vigor, las raíces se profundizan y la materia orgánica del suelo aumenta.
Los rumiantes digieren la fibra gracias a microorganismos que fermentan el alimento en el rumen, y uno de los subproductos de esa fermentación anaeróbica es el metano, que el animal expulsa principalmente al eructar. Esta fermentación entérica es la mayor fuente de emisiones directas de la ganadería y explica por qué reducir el metano es la prioridad climática del sector.
Es importante entender la naturaleza del metano para no caer en simplificaciones. Es un gas potente pero de vida relativamente corta en la atmósfera, lo que significa que reducir las emisiones tiene un efecto de enfriamiento perceptible en pocas décadas. Eso hace del metano ganadero una de las palancas de mitigación más ágiles, pero también obliga a medirlo bien y a no confundir la reducción de emisiones con la compensación mediante secuestro de carbono, que son cosas distintas.
No existe una sola solución, sino una combinación de estrategias que actúan sobre el animal, su dieta y su manejo:
| Palanca | Sobre qué actúa | Efecto principal |
|---|---|---|
| Alimentación y forraje | Dieta y digestibilidad | Menos metano por unidad de producto |
| Aditivos | Fermentación en el rumen | Inhibición parcial de la producción de metano |
| Genética y salud | Eficiencia del animal | Menos emisiones por litro de leche o kilo de carne |
| Gestión del rebaño | Estructura y productividad del hato | Menos metano de animales improductivos |
La mayoría de estas palancas reducen la intensidad de emisiones (metano por unidad producida). Combinarlas con un buen manejo del pastoreo es lo que permite abordar a la vez la eficiencia y la salud del ecosistema.
El argumento más atractivo de la ganadería regenerativa es que un buen manejo del pastoreo puede aumentar el carbono almacenado en el suelo, convirtiendo los pastizales en sumideros de carbono. La lógica es sólida: más cobertura vegetal y raíces más profundas incorporan más carbono orgánico al suelo.
Ahora bien, este potencial es objeto de un debate científico legítimo que conviene no obviar:
La postura rigurosa es tratar la reducción del metano como el objetivo principal y el secuestro de carbono como un beneficio adicional valioso pero incierto, que debe medirse y verificarse en cada explotación, nunca asumirse por defecto.
Medir de forma creíble es lo que separa la ganadería regenerativa de una etiqueta de marketing. En la práctica se combinan varios enfoques:
La contabilidad del sector agropecuario está evolucionando con marcos específicos. Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre el nuevo estándar del GHG Protocol para el sector agro y las remociones de CO2, que aborda precisamente cómo reportar emisiones y capturas de la tierra de forma consistente.
Puede reducir la intensidad de emisiones (metano por unidad de producto) mediante mejor alimentación, genética y gestión del rebaño, y en algunos casos compensar parte de las emisiones con secuestro de carbono en el suelo. El resultado neto depende del contexto y debe medirse.
Porque la fermentación entérica de los rumiantes es la principal fuente de gases de efecto invernadero del sector y el metano tiene un poder de calentamiento muy superior al del CO2, aunque de vida más corta en la atmósfera: 27 veces a 100 años para el metano no fósil según el sexto informe del IPCC.
No siempre. Depende del clima, el suelo y la carga ganadera, y está sujeto a limitaciones de permanencia y saturación. Por eso debe verificarse en cada explotación y no asumirse por defecto.
Si quieres separar el metano entérico del resto de fuentes y seguir su evolución con datos, puedes calcular la huella de producto de tus productos de origen animal con Manglai.
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad
Sobre el autor
Bióloga por la Universidad de Santiago de Compostela con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz.
Tras colaborar en estudios universitarios y trabajar como consultora ambiental, ahora aplico mi experiencia en Manglai. Me especializo en dirigir proyectos de sostenibilidad enfocados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Asesoro a clientes en medición y reducción de huella de carbono, contribuyo al desarrollo de nuestra plataforma y realizo formaciones internas. Mi experiencia combina rigor científico con aplicabilidad práctica en el ámbito empresarial.
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