La ganadería regenerativa es un modelo de producción animal que busca mejorar la salud del suelo, el ciclo del agua y la biodiversidad mientras produce alimento, en lugar de degradar esos recursos. Su herramienta central es el manejo del pastoreo: mover el ganado de forma planificada para imitar el comportamiento de las manadas silvestres y dar a los pastos tiempo de recuperación. El objetivo no es solo producir carne o leche, sino dejar el ecosistema en mejor estado del que se encontró.
En el plano climático, el gran reto de la ganadería es el metano. La fermentación entérica de los rumiantes (vacas, ovejas y cabras) es, con diferencia, la principal fuente de gases de efecto invernadero del sector, y el metano es un gas de vida corta pero de alto poder de calentamiento. Según el sexto informe de evaluación del IPCC, su potencial de calentamiento a 100 años es de 27 veces el del CO2 para el metano de origen no fósil, que es el caso del metano entérico del ganado, y de 29,8 para el de origen fósil. El quinto informe usaba un valor único de 28, que todavía aparece en muchos inventarios.
Qué es la ganadería regenerativa
La ganadería regenerativa no es una norma ni una certificación única, sino un conjunto de principios de manejo orientados a regenerar el capital natural de la explotación. Se apoya en ideas como maximizar la cobertura vegetal del suelo, mantener raíces vivas todo el año, aumentar la diversidad de especies y, sobre todo, integrar el ganado como una herramienta ecológica y no como una carga sobre el terreno.
Encaja dentro de las soluciones basadas en la naturaleza, porque utiliza procesos ecológicos (el pisoteo, el pastoreo y el aporte de estiércol bien distribuido) para restaurar la función del suelo. Un suelo más sano retiene más agua, resiste mejor la sequía y puede almacenar más carbono, lo que conecta directamente la productividad con la resiliencia climática.
El pastoreo racional, holístico y rotacional
El elemento central del modelo es cómo y cuándo pastan los animales. Frente al pastoreo continuo, que mantiene el ganado en la misma parcela durante largos periodos y tiende a sobreexplotar las plantas más apetecibles, la ganadería regenerativa emplea variantes del pastoreo planificado:
- Pastoreo rotacional: la finca se divide en potreros o parcelas y el ganado se mueve entre ellos, dejando descansar cada zona antes de volver a pastarla.
- Pastoreo racional Voisin: sistematiza esos descansos según el ritmo de rebrote del pasto, buscando el punto óptimo entre demasiado pronto y demasiado tarde.
- Manejo holístico: integra la planificación del pastoreo en una toma de decisiones más amplia que considera el suelo, el agua, la biodiversidad y la viabilidad económica.
El denominador común es el tiempo de recuperación: al concentrar el pastoreo en periodos cortos y dar descansos largos, las plantas rebrotan con más vigor, las raíces se profundizan y la materia orgánica del suelo aumenta.
El metano entérico: la principal emisión
Los rumiantes digieren la fibra gracias a microorganismos que fermentan el alimento en el rumen, y uno de los subproductos de esa fermentación anaeróbica es el metano, que el animal expulsa principalmente al eructar. Esta fermentación entérica es la mayor fuente de emisiones directas de la ganadería y explica por qué reducir el metano es la prioridad climática del sector.
Es importante entender la naturaleza del metano para no caer en simplificaciones. Es un gas potente pero de vida relativamente corta en la atmósfera, lo que significa que reducir las emisiones tiene un efecto de enfriamiento perceptible en pocas décadas. Eso hace del metano ganadero una de las palancas de mitigación más ágiles, pero también obliga a medirlo bien y a no confundir la reducción de emisiones con la compensación mediante secuestro de carbono, que son cosas distintas.
Palancas para reducir el metano
No existe una sola solución, sino una combinación de estrategias que actúan sobre el animal, su dieta y su manejo:
- Alimentación y calidad del forraje: un forraje más digestible y una dieta bien balanceada mejoran la eficiencia de conversión y reducen el metano por unidad de producto.
- Aditivos alimentarios: existen aditivos y compuestos que inhiben parcialmente la producción de metano en el rumen; su eficacia y su encaje en sistemas de pastoreo dependen de cada caso.
- Genética y salud animal: seleccionar animales más eficientes y mantener el rebaño sano reduce las emisiones por litro de leche o kilo de carne.
- Gestión del rebaño: mejorar la fertilidad, reducir la edad al sacrificio y optimizar la estructura del hato disminuye el metano asociado a los animales improductivos.
| Palanca | Sobre qué actúa | Efecto principal |
|---|---|---|
| Alimentación y forraje | Dieta y digestibilidad | Menos metano por unidad de producto |
| Aditivos | Fermentación en el rumen | Inhibición parcial de la producción de metano |
| Genética y salud | Eficiencia del animal | Menos emisiones por litro de leche o kilo de carne |
| Gestión del rebaño | Estructura y productividad del hato | Menos metano de animales improductivos |
La mayoría de estas palancas reducen la intensidad de emisiones (metano por unidad producida). Combinarlas con un buen manejo del pastoreo es lo que permite abordar a la vez la eficiencia y la salud del ecosistema.
Secuestro de carbono en pastos: potencial y debate
El argumento más atractivo de la ganadería regenerativa es que un buen manejo del pastoreo puede aumentar el carbono almacenado en el suelo, convirtiendo los pastizales en sumideros de carbono. La lógica es sólida: más cobertura vegetal y raíces más profundas incorporan más carbono orgánico al suelo.
Ahora bien, este potencial es objeto de un debate científico legítimo que conviene no obviar:
- Permanencia: el carbono del suelo puede volver a liberarse si se abandona el buen manejo, se ara el terreno o llega una sequía severa. No es un almacenamiento garantizado a perpetuidad.
- Saturación: los suelos tienen un límite; la captura adicional se ralentiza a medida que se acercan a su capacidad, por lo que no es un sumidero ilimitado en el tiempo.
- Balance neto: la pregunta clave es si el carbono secuestrado compensa el metano y demás emisiones del sistema. La respuesta depende del contexto (clima, suelo, carga ganadera) y no debe darse por supuesta.
La postura rigurosa es tratar la reducción del metano como el objetivo principal y el secuestro de carbono como un beneficio adicional valioso pero incierto, que debe medirse y verificarse en cada explotación, nunca asumirse por defecto.
Cómo se mide
Medir de forma creíble es lo que separa la ganadería regenerativa de una etiqueta de marketing. En la práctica se combinan varios enfoques:
- Inventarios de emisiones: se estima el metano entérico y el resto de emisiones a partir de datos de manejo (número de animales, dieta, producción) y factores de emisión reconocidos, como los del IPCC.
- Carbono del suelo: se mide mediante muestreo y análisis periódicos para comprobar la evolución del carbono orgánico a lo largo de los años.
- Análisis de ciclo de vida: para conocer la huella de carbono de un litro de leche o un kilo de carne, se contabilizan todas las emisiones del proceso, no solo el metano.
La contabilidad del sector agropecuario está evolucionando con marcos específicos. Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre el nuevo estándar del GHG Protocol para el sector agro y las remociones de CO2, que aborda precisamente cómo reportar emisiones y capturas de la tierra de forma consistente.
Preguntas frecuentes
¿Reduce la ganadería regenerativa las emisiones de metano?
Puede reducir la intensidad de emisiones (metano por unidad de producto) mediante mejor alimentación, genética y gestión del rebaño, y en algunos casos compensar parte de las emisiones con secuestro de carbono en el suelo. El resultado neto depende del contexto y debe medirse.
¿Por qué el metano es tan importante en la ganadería?
Porque la fermentación entérica de los rumiantes es la principal fuente de gases de efecto invernadero del sector y el metano tiene un poder de calentamiento muy superior al del CO2, aunque de vida más corta en la atmósfera: 27 veces a 100 años para el metano no fósil según el sexto informe del IPCC.
¿El secuestro de carbono compensa el metano del ganado?
No siempre. Depende del clima, el suelo y la carga ganadera, y está sujeto a limitaciones de permanencia y saturación. Por eso debe verificarse en cada explotación y no asumirse por defecto.
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