Sostenibilidad empresarial
23 MARZO, 2026
•
3 MIN
Andrés Cester
CEO & Co-Founder

Un proveedor que no llega, un pedido que se retrasa, un coste que sube sin previo aviso… Durante años, estos problemas se han atribuido a la volatilidad del mercado o a fallos puntuales. Pero cada vez es más difícil ignorar un factor que se repite: el clima.
El 63% de las empresas ya reconoce que está sufriendo el impacto del cambio climático en la cadena de suministro. Y, en muchos casos, esto se traduce en pérdidas de beneficio, tiempo y estabilidad.
Llevamos mucho tiempo abordando el cambio climático como un riesgo a futuro, vinculado a escenarios de largo plazo, compromisos de reducción de emisiones y planes estratégicos. Pero esa lógica empieza a quedarse corta.
Los fenómenos climáticos extremos como las olas de calor, las sequías o las inundaciones están afectando ya a infraestructuras, producción y transporte de forma desigual, imprevisible y cada vez más frecuente.
Y lo hacen en un contexto especialmente frágil. Las cadenas de suministro son hoy más globales, complejas e interdependientes que nunca, lo que las hace más eficientes pero también más vulnerables ante cualquier alteración.
Un evento climático en un punto concreto puede desencadenar una reacción en cadena. Una sequía reduce la producción y acaba provocando escasez de materias primas, subidas de costes y retrasos en los plazos. Una inundación corta una ruta clave, obliga a desviar envíos y desajusta la planificación. Un golpe de calor frena la actividad de un puerto y ralentiza la entrada de mercancía, con efecto directo en el stock disponible.
Este tipo de impacto ya se está dejando notar, sobre todo en sectores con alta dependencia de recursos naturales o de redes logísticas globales, como la alimentación, el retail o la industria manufacturera.
Las consecuencias no siempre son inmediatas ni evidentes. A veces aparece semanas después, en forma de retrasos acumulados, cambios de proveedor de última hora o incrementos de coste difíciles de explicar.
El problema no es cada incidencia en sí, sino su efecto acumulado, que termina afectando directamente a tres variables críticas del negocio:
Durante décadas, las cadenas de suministro se han optimizado para ganar eficiencia y así reducir costes, ajustar tiempos, eliminar redundancias. El contexto actual está forzando un cambio de enfoque. La pregunta ya no es sólo cómo ser más eficiente, sino cómo ser más resiliente.
Eso implica cambiar cómo se toman decisiones en la cadena de suministro:
Pero para tomar este tipo de decisiones hay un problema de base: la mayoría de las empresas no tiene una visión completa de su cadena de suministro, ni capacidad para cruzar datos operativos con variables climáticas.
El problema no es la falta de información, sino la forma en la que se utiliza. En la mayoría de las cadenas de suministro, los datos de proveedores, las variables logísticas, los indicadores de impacto y los factores externos como el clima o la regulación conviven separados, en sistemas distintos y sin una lectura conjunta. Las señales están ahí, pero llegan tarde o no llegan a conectarse, y eso hace que muchas decisiones sigan tomándose cuando el problema ya es evidente.
Lo que cambia con Manglai es la capacidad de integrar este caos mediante Inteligencia Artificial. Al cruzar tus datos operativos con variables ambientales y de riesgo en una única plataforma, la cadena de suministro deja de ser una sucesión de incendios para convertirse en un sistema predecible.
Esto permite a los equipos de operaciones:
En la práctica, esto se traduce en decisiones mejor fundamentadas en compras, en una gestión más precisa de la red de proveedores y en una reducción clara del tiempo y el esfuerzo dedicado a auditorías y cumplimiento. La trazabilidad deja de ser un proceso manual y pasa a estar integrada en la operativa, lo que permite responder con rapidez sin frenar el negocio.
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La diferencia, a partir de ahora, no estará en quién se ve afectado, sino en quién es capaz de anticiparse. Porque en un entorno incierto, la resiliencia deja de ser una ventaja y pasa a ser una condición para operar.
Andrés Cester
CEO & Co-Founder
Sobre el autor
Andrés Cester es el CEO de Manglai, empresa que cofundó en 2023. Antes de emprender este proyecto, fue cofundador y co-CEO de Colvin, donde adquirió experiencia en puestos de responsabilidad combinando su visión emprendedora con la gestión de equipos multidisciplinares. Lidera el rumbo estratégico de Manglai mediante el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial para ayudar a las empresas a optimizar sus procesos y reducir su impacto ambiental.
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