Sostenibilidad empresarial
3 NOVIEMBRE, 2025
•
7 MIN
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad

El Marco GLEC (Global Logistics Emissions Council Framework) es la metodología de referencia internacional para medir y comunicar las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte y la logística. Es un lenguaje común, de adopción voluntaria, que permite a cargadores y operadores calcular sus emisiones con el mismo método y comparar resultados de forma transparente.
El transporte y la logística son responsables de aproximadamente una cuarta parte de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con la energía, lo que convierte al sector en un pilar de cualquier estrategia de descarbonización. Además, cada vez más clientes (fabricantes, minoristas y operadores globales) exigen a sus proveedores logísticos datos verificables sobre sus emisiones.
El Marco GLEC fue desarrollado por Smart Freight Centre (SFC) junto a empresas líderes del sector, organismos internacionales y consultoras ambientales. Su objetivo es armonizar el cálculo de emisiones para todos los modos de transporte: carretera, marítimo, aéreo, ferroviario y fluvial.
Antes del GLEC, cada empresa medía con criterios distintos, lo que hacía imposible sumar o comparar resultados dentro de una cadena logística internacional. El GLEC resolvió esa fragmentación definiendo:
La versión vigente es la GLEC Framework v3.x (la actualización v3.2 se publicó en octubre de 2025), plenamente alineada con la norma ISO 14083. Gracias a esta armonización, un cargador internacional puede consolidar datos de distintos transportistas y obtener un inventario completo de emisiones logísticas fiable y comparable.
El GHG Protocol es el marco más usado para la contabilidad de emisiones corporativas. Su Alcance 3, en las categorías 4 (transporte y distribución upstream) y 9 (downstream), abarca los impactos de los proveedores logísticos. El Marco GLEC traduce esos principios a una metodología operativa específica para el transporte y fue reconocido por el propio GHG Protocol como el estándar sectorial para la logística.
En 2023, la norma ISO 14083 consolidó oficialmente este enfoque, fijando los requisitos para cuantificar y comunicar las emisiones de las operaciones de transporte. Por eso, las empresas que aplican el GLEC quedan alineadas de forma natural con la ISO 14083 y con marcos europeos como la Taxonomía de la UE y la CSRD.
A nivel europeo, conviene seguir CountEmissions EU, el reglamento que establecerá un método común para calcular las emisiones de los servicios de transporte de mercancías y pasajeros, y que tomó como base la ISO 14083. El Consejo y el Parlamento alcanzaron un acuerdo provisional en noviembre de 2025. No impone una obligación general de calcular emisiones: su régimen obligatorio se activa cuando se divulgan datos de emisiones de un servicio a terceros (por ejemplo, en etiquetas o licitaciones). El GLEC, en cambio, sigue siendo una metodología voluntaria, no una ley.
El GLEC se basa en una fórmula sencilla pero potente:
Emisiones = datos de actividad × factor de emisión
Esta relación permite calcular las emisiones de cualquier operación, desde un envío de última milla hasta una cadena multimodal que combina camión, barco y tren.
Los datos de actividad reflejan la magnitud del servicio y se expresan en litros de combustible, kilómetros recorridos o toneladas-kilómetro (tkm). Por ejemplo, mover 20.000 toneladas a lo largo de 500 km equivale a 10 millones de toneladas-kilómetro. Ese dato, multiplicado por el factor de emisión correspondiente, da el CO₂ equivalente asociado.
Cuanto más precisos sean los datos, más fiable será el resultado. El GLEC distingue entre datos medidos (máxima precisión), modelizados (estimaciones) y predeterminados (factores estándar publicados por SFC o agencias como la Agencia Europea de Medio Ambiente).
El factor de emisión representa el CO₂ equivalente emitido por unidad de actividad y depende del tipo de combustible, la eficiencia del vehículo, la ocupación de carga o el mix eléctrico. A modo ilustrativo, la combustión directa de un litro de gasóleo emite del orden de 2,68 kg de CO₂ (los factores GLEC "del pozo a la rueda" son algo superiores porque incluyen la fase de producción del combustible).
El GLEC ofrece una guía completa de factores de emisión por modo de transporte, actualizada periódicamente según bases de datos internacionales de referencia.
En carretera, el GLEC considera el tipo de vehículo, la categoría Euro, el combustible y la carga útil. Una empresa de distribución urbana con camiones diésel calcula sus emisiones multiplicando los litros reales de combustible por su factor de emisión.
En marítimo, el cálculo parte del consumo de fuel, la distancia y la capacidad de carga, e incorpora factores de corrección según la eficiencia del buque, su velocidad o el tipo de carga. Por tonelada-kilómetro suele ser uno de los modos de menor intensidad de emisiones.
El marco distingue entre trenes diésel y eléctricos. En los eléctricos, el factor depende del mix energético del país: en España, con una proporción renovable creciente, el ferrocarril eléctrico es uno de los modos terrestres de menor huella por tkm.
El aéreo presenta los factores de emisión más altos por unidad transportada. El GLEC diferencia entre vuelos de corto, medio y largo radio y ajusta los resultados según el peso de la carga y la ocupación. Trasladar carga del modo aéreo al marítimo o ferroviario reduce de forma muy notable la huella.
Adoptar el GLEC no exige partir de cero; lo importante es estructurar el proceso con una metodología clara y progresiva:
Medir es el primer paso, pero el valor del GLEC está en impulsar la eficiencia y la reducción de emisiones. Al cuantificar qué rutas, vehículos o modos generan más emisiones, la empresa puede priorizar las palancas con más impacto:
Puedes profundizar en estas palancas en nuestra guía sobre cómo reducir las emisiones de CO2 en los camiones y en las tecnologías emergentes para la descarbonización del transporte.
Adoptar el GLEC es una ventaja comercial, además de un requisito técnico. Las empresas logísticas que demuestran precisión y trazabilidad en sus emisiones son preferidas por los grandes cargadores que buscan socios sostenibles. Entre sus beneficios:
Implementar el GLEC manualmente es posible, pero exige gran volumen de datos y coordinación entre actores. Herramientas como la solución GLEC de Manglai automatizan el proceso completo, desde la recopilación de datos hasta el informe.
El software conecta con sistemas de gestión logística, ERP o sensores de flota, extrae los datos de actividad reales y aplica los factores de emisión correctos según modo, país y combustible. El resultado son informes estandarizados y verificables conformes con GLEC, ISO 14083 y GHG Protocol, con módulos para simular escenarios (por ejemplo, comparar una flota diésel con vehículos eléctricos o un trayecto por carretera frente al ferrocarril).
El Marco GLEC supone un cambio de paradigma: por primera vez, el sector cuenta con una metodología global que traduce los compromisos climáticos en datos verificables, comparables y útiles para decidir. En un mercado donde la sostenibilidad se mide en cifras, medir bien es competir mejor.
Para calcular y reportar las emisiones de tus operaciones de transporte, puedes apoyarte en la huella de servicio de Manglai.
El GLEC fue la base metodológica de la ISO 14083; aplicar el marco alinea a la empresa con la norma de forma natural.
No. Es una metodología voluntaria. La obligatoriedad puede venir de exigencias de clientes, de la CSRD o, a nivel europeo, de CountEmissions EU cuando se divulgan datos de emisiones de un servicio.
Fabricantes, minoristas y cargadores internacionales que reportan su Alcance 3 bajo el GHG Protocol o la CSRD.
Carretera, marítimo, ferroviario, aéreo y fluvial, además de almacenamiento y última milla.
Sí. Está diseñado para armonizar los cálculos logísticos en distintos países, garantizando comparabilidad global.
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad
Sobre el autor
Bióloga por la Universidad de Santiago de Compostela con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz.
Tras colaborar en estudios universitarios y trabajar como consultora ambiental, ahora aplico mi experiencia en Manglai. Me especializo en dirigir proyectos de sostenibilidad enfocados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Asesoro a clientes en medición y reducción de huella de carbono, contribuyo al desarrollo de nuestra plataforma y realizo formaciones internas. Mi experiencia combina rigor científico con aplicabilidad práctica en el ámbito empresarial.
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