Reducción de emisiones
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad

Las zonas de bajas emisiones (ZBE) son áreas urbanas delimitadas por una administración pública en las que se restringe el acceso, la circulación y el estacionamiento de los vehículos más contaminantes, con el fin de mejorar la calidad del aire y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Para las empresas con flota o reparto en ciudad, las ZBE ya no son una recomendación: condicionan qué vehículos pueden entrar y cuándo, y por tanto la operativa y los costes.
En España su implantación es una obligación legal para los municipios de más de 50.000 habitantes. Este artículo explica qué son las ZBE, la normativa que las regula, el papel de las etiquetas ambientales de la DGT, cómo afectan a las flotas y al reparto empresarial, y cómo adaptarse y medir el impacto de la transición.
Una ZBE es un perímetro continuo dentro de una ciudad en el que solo pueden circular determinados vehículos según su nivel de emisiones. Su objetivo es doble: reducir contaminantes locales como las partículas y los óxidos de nitrógeno, que dañan la salud, y contribuir a la mitigación del cambio climático al favorecer vehículos menos emisores. Las restricciones se apoyan en la clasificación ambiental de los vehículos y suelen aplicarse de forma progresiva, empezando por los vehículos sin etiqueta.
El origen legal de las ZBE está en la Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética. Su artículo 14.3 obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes, a los territorios insulares y a los municipios de más de 20.000 habitantes cuando se superen los valores límite de calidad del aire, a establecer zonas de bajas emisiones. El plazo previsto era antes de 2023.
El desarrollo reglamentario llegó con el Real Decreto 1052/2022, de 27 de diciembre, que regula los requisitos mínimos comunes que deben cumplir las ZBE: delimitación, señalización, sistemas de control, objetivos de mejora del aire y del clima y evaluación periódica. En la práctica, cada ayuntamiento aprueba su propia ordenanza dentro de este marco, por lo que los detalles (horarios, vehículos afectados, calendario) varían de una ciudad a otra.
El despliegue avanza de forma desigual. Buena parte de los municipios obligados todavía no tiene una ZBE en funcionamiento, y entre los que sí la han aprobado conviven perímetros, horarios y calendarios de restricción muy distintos. Lo previsible es que en los próximos años más ciudades activen su zona y que las ya existentes endurezcan las categorías de vehículos afectadas, así que conviene revisar la ordenanza de cada municipio en el que operas.
Las restricciones de las ZBE se apoyan en el distintivo ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT), que clasifica los vehículos según su tecnología y emisiones. Las categorías son:
| Etiqueta | Tipo de vehículo (resumen) |
|---|---|
| 0 emisiones | Eléctricos de batería, de autonomía extendida, híbridos enchufables con cierta autonomía eléctrica y de pila de combustible. |
| ECO | Híbridos no enchufables, híbridos enchufables con menor autonomía, y vehículos de gas (GLP o GNC/GNL) que cumplan criterios. |
| C | Gasolina matriculados desde 2006 y diésel desde 2014, que cumplen las normas Euro más recientes de su momento. |
| B | Gasolina matriculados desde 2000 y diésel desde 2006, con normas Euro intermedias. |
| Sin etiqueta | Los vehículos más antiguos, los primeros en quedar excluidos de las ZBE. |
Los vehículos sin distintivo son, por lo general, los primeros afectados por las restricciones, y las ciudades pueden ampliar progresivamente las limitaciones a las etiquetas B y C.
Para una empresa de transporte, distribución o servicios con vehículos en ciudad, las ZBE tienen efectos concretos:
La buena noticia es que estas medidas conectan con el transporte sostenible y con la reducción de la huella de carbono, así que la inversión aporta beneficios más allá del cumplimiento.
Adaptarse a las ZBE es un proceso que conviene planificar con antelación:
Las tecnologías disponibles evolucionan rápido. Puedes ampliar en el artículo sobre tecnologías emergentes para una movilidad más sostenible. Y para situar las ZBE en el marco más amplio de la movilidad empresarial, es útil el artículo sobre la Ley de Movilidad Sostenible y sus obligaciones para las empresas, así como el análisis del nuevo plazo del Plan de Movilidad Sostenible.
Adaptarse a una ZBE evita sanciones y, además, reduce emisiones que puedes cuantificar. Medir el impacto permite justificar la inversión y comunicar avances. Para ello conviene calcular las emisiones asociadas al transporte y a la logística antes y después de los cambios, controlando las que provocan tanto contaminantes locales como gases de efecto invernadero. Una plataforma de gestión ambiental facilita seguir la evolución por vehículo, ruta y periodo, y demostrar la reducción con datos verificables.
La Ley 7/2021 obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes y a los territorios insulares, así como a los de más de 20.000 habitantes cuando se superen los valores límite de calidad del aire. El plazo previsto era antes de 2023, aunque el despliegue real avanza de forma desigual.
Depende de la ordenanza de cada ciudad, pero la clave es la etiqueta ambiental de la DGT (0, ECO, C, B o sin etiqueta). Los vehículos sin distintivo suelen ser los primeros excluidos, y las restricciones pueden ampliarse progresivamente a otras categorías.
Con un diagnóstico de la flota y sus etiquetas, un plan de renovación hacia vehículos ECO y de cero emisiones, infraestructura de recarga, optimización de rutas y alternativas de reparto para la última milla. Medir las emisiones antes y después ayuda a priorizar y a demostrar resultados.
Adaptar tu flota a las zonas de bajas emisiones es una oportunidad para reducir emisiones y costes. Con Manglai puedes calcular y gestionar la huella de servicio de tu actividad logística y de transporte, seguir la evolución de tus emisiones por ruta y vehículo, y demostrar con datos el impacto de la electrificación y la optimización de tu operativa.
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad
Sobre el autor
Bióloga por la Universidad de Santiago de Compostela con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz.
Tras colaborar en estudios universitarios y trabajar como consultora ambiental, ahora aplico mi experiencia en Manglai. Me especializo en dirigir proyectos de sostenibilidad enfocados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Asesoro a clientes en medición y reducción de huella de carbono, contribuyo al desarrollo de nuestra plataforma y realizo formaciones internas. Mi experiencia combina rigor científico con aplicabilidad práctica en el ámbito empresarial.
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