La neutralidad hídrica corporativa es el estado en el que una empresa equilibra su huella hídrica residual: primero reduce todo lo posible su consumo y sus vertidos y, después, compensa el volumen restante con proyectos de reposición y de mejora de la calidad del agua en las cuencas donde opera. El objetivo es lograr un impacto neto neutro o positivo sobre los recursos hídricos.
El concepto está muy ligado al de empresa “water positive” (agua positiva), que va un paso más allá y busca devolver a las cuencas con estrés hídrico más agua de la que se extrae. Es un enfoque especialmente relevante para sectores intensivos en agua, como la alimentación y bebidas, el textil, la minería o los centros de datos.
A diferencia de las emisiones de carbono, el agua es un recurso local: un litro ahorrado o repuesto vale más en una cuenca con estrés hídrico que en una con abundancia. Por eso la neutralidad hídrica se construye por pasos:
Existen marcos reconocidos que dan credibilidad a estas estrategias:
Conviene tratar la neutralidad hídrica con rigor: si las reducciones internas son débiles o la reposición no se mide con metodologías sólidas, el riesgo de greenwashing es alto. En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella ambiental, incluida la relacionada con el agua, y a preparar su información de sostenibilidad con datos fiables. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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