Un vertedero controlado es una instalación de eliminación de residuos que cumple criterios técnicos, ambientales y de seguridad para evitar que los residuos depositados contaminen el aire, el agua o el suelo. Es la alternativa regulada al vertido incontrolado y, dentro de la jerarquía de residuos, constituye la última opción, solo por encima del abandono.
Sus elementos característicos son:
La Directiva 1999/31/CE sobre vertido de residuos y la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados distinguen tres categorías:
Entre las obligaciones destacan la reducción progresiva de residuos biodegradables en vertedero, la prohibición de depositar residuos líquidos, inflamables, explosivos, infecciosos o neumáticos enteros, y la exigencia de planes de vigilancia postclausura. Muchas comunidades aplican además una tasa de vertido para desincentivar esta opción.
Ventajas: son una solución necesaria para residuos no reciclables ni valorizables, cuentan con tecnologías de seguridad que minimizan los riesgos y permiten aprovechar el biogás.
Limitaciones: requieren grandes superficies de suelo, generan pasivos ambientales a largo plazo, su mantenimiento postclausura es costoso y contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Para cumplir los objetivos de economía circular es necesario reducir el vertido mediante:
El vertedero controlado es hoy una infraestructura imprescindible y supone una gran mejora respecto a los vertidos incontrolados del pasado, pero sigue siendo una opción de último recurso. La transición hacia la economía circular exige reducir el vertido al mínimo y gestionar las instalaciones existentes con las máximas garantías, aprovechando el biogás y asegurando el control postclausura.
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Empresas que confían en nosotros
Aprovechamiento del contenido energético de los residuos no reciclables para generar electricidad, calor o combustibles. Se sitúa por encima del vertido en la jerarquía de residuos.
El PAYT (Pay As You Throw) es un sistema de tarificación que vincula la tasa de residuos a la cantidad real generada por cada hogar o comercio.
Modelo de gestión del agua que maximiza su eficiencia, reutilización y recuperación para cerrar el ciclo hídrico y reducir el consumo de recursos vírgenes.
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