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Legislación y regulación
Andrés Cester
CEO & Co-Founder
El Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases redefine de forma estructural cómo las empresas diseñan, utilizan y gestionan los envases en el mercado europeo.
No es una directiva interpretable ni una recomendación técnica: es una norma de aplicación directa y obligatoria con efectos inmediatos sobre diseño de producto, compras, logística, reporting ESG y cumplimiento regulatorio.
El mensaje del legislador europeo es inequívoco: el problema de los residuos de envases se corrige en el origen. Por eso, este reglamento desplaza el foco desde la gestión del residuo hacia el ecodiseño, la reducción, la reutilización y la trazabilidad del dato.
Las empresas que no adapten su estrategia operativa y de información se enfrentarán a sanciones, retirada de productos y pérdida de acceso al mercado.
A continuación, analizamos qué exige exactamente el Reglamento UE 2025/40, a qué empresas afecta, qué plazos impone y cómo prepararse de forma eficiente sin improvisaciones de última hora.
El Reglamento UE 2025/40 regula todo el ciclo de vida del envase, desde su diseño hasta su conversión en residuo.
A diferencia del marco anterior, elimina la fragmentación normativa entre Estados miembros y establece criterios técnicos homogéneos aplicables en toda la Unión Europea.
El objetivo de esta ley es:
En la práctica, esto significa que un envase mal diseñado deja de ser legal, aunque exista infraestructura de reciclaje teórica. El cumplimiento ya no depende de la intención, sino de la verificabilidad técnica y documental.
La respuesta es directa: afecta a cualquier empresa que ponga envases en el mercado europeo.
El reglamento se aplica a organizaciones que:
Además, no existen exclusiones por tamaño, ya que las pymes tienen obligaciones adaptadas, pero no quedan fuera del ámbito de aplicación.
Aunque el reglamento es transversal, el impacto es especialmente relevante en:
En e-commerce, por ejemplo, el sobreembalaje pasa de ser una mala práctica a un incumplimiento legal, obligando de esta forma a rediseñar procesos logísticos completos, no solo el packaging final.
El reglamento establece criterios técnicos precisos para determinar si un envase es reciclable a escala industrial.
Por ello, implica eliminar:
La reciclabilidad deja de ser una afirmación comercial y se convierte en un requisito técnico verificable. Asimismo, las decisiones de diseño pasan a tener impacto legal directo.
El Reglamento UE 2025/40 impone cuotas mínimas de reutilización en sectores concretos, especialmente en logística, transporte y bebidas. Estas cuotas se miden por porcentaje de unidades puestas en mercado, no por iniciativas voluntarias.
La norma prohíbe de forma expresa:
Esto convierte la reducción de material en un requisito legal, no en una recomendación de sostenibilidad. Menos envase significa menos coste, menos residuo y menos riesgo regulatorio.
Determinadas tipologías de envases deben incorporar porcentajes mínimos de material reciclado, especialmente en plásticos.
Estos porcentajes deben poder demostrarse mediante documentación verificable, afectando directamente a:
Sin un sistema robusto de datos, el cumplimiento es inviable.
Todos los envases deben incluir información clara y homogénea sobre:
Se elimina así la coexistencia de símbolos nacionales, reduciendo la confusión y aumentando la eficiencia de recogida.
Las empresas deben mantener registros detallados sobre:
Este requisito conecta directamente con el reporting ESG y la CSRD. Puedes leer más en nuestro artículo: el futuro del reporting ESG: integración de datos financieros y no financieros con IA.
Aunque el reglamento entró en vigor en 2025, los primeros años se centran en diseño, etiquetado y trazabilidad, y posteriormente entraron en vigor los objetivos de reutilización y, finalmente, la obligación de que el 100 % de los envases sean reciclables.
Esperar a los últimos hitos multiplica los costes y los riesgos legales. Las empresas que actúan con antelación convierten el cumplimiento en una ventaja competitiva.
El Reglamento UE 2025/40 no puede gestionarse de forma aislada, ya que los datos de envases y residuos alimentan indicadores clave de la CSRD, especialmente en economía circular y uso de recursos.
En Manglai observamos un patrón claro: las empresas que integran envases, residuos y reporting ESG en un único sistema digital reducen hasta un 40 % el esfuerzo de auditoría y mejoran significativamente la calidad del dato.
No basta con categorías genéricas, ya que es necesario identificar cada envase por separado, incluyendo secundarios y terciarios, con su peso exacto, material y función.
Cada envase debe analizarse frente a criterios de reciclabilidad, reutilización y reducción. Muchos envases aparentemente “correctos” no superan este análisis técnico.
Las hojas de cálculo no soportan auditorías complejas ni cambios regulatorios constantes. La digitalización permite trazabilidad, coherencia y reducción de errores, especialmente cuando los datos se reutilizan para CSRD.
El Reglamento UE 2025/40 convierte el envase en una variable estratégica de negocio, no en un elemento operativo secundario.
Las empresas que actúan ahora reducen costes, minimizan riesgos y ganan eficiencia. Las que retrasan la adaptación asumirán sanciones, urgencias y pérdida de competitividad.
Si tu organización necesita una visión integrada sobre envases, residuos, economía circular y reporting ESG, en nuestro blog puedes encontrar una hoja de ruta práctica basada en experiencia real con empresas industriales y de servicios.
Sí, ya que al ser un reglamento es directamente aplicable y prevalece sobre normas nacionales.
Sí, puesto que el comercio electrónico es uno de los principales focos del reglamento por el sobreembalaje.
En muchos casos, sí, especialmente cuando los datos se integran en reporting ESG o CSRD.
Si una empresa no cumple con el Reglamento UE 2025/40 se expone a sanciones económicas, retirada de productos del mercado y pérdida de acceso comercial.
No de forma explícita, pero sin digitalización el cumplimiento sostenido es prácticamente imposible.
Andrés Cester
CEO & Co-Founder
Sobre el autor
Andrés Cester es el CEO de Manglai, empresa que cofundó en 2023. Antes de emprender este proyecto, fue cofundador y co-CEO de Colvin, donde adquirió experiencia en puestos de responsabilidad combinando su visión emprendedora con la gestión de equipos multidisciplinares. Lidera el rumbo estratégico de Manglai mediante el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial para ayudar a las empresas a optimizar sus procesos y reducir su impacto ambiental.
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