Huella hídrica
14 JULIO, 2025
•
4 MIN
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad

En España y en buena parte del sur de Europa, la escasez de agua se ha convertido en un riesgo operativo tan tangible como el coste de la energía. La presión sobre las cuencas, las restricciones por sequía y unas exigencias de reporte crecientes hacen que la gestión responsable del agua deje de ser un gesto reputacional para convertirse en una ventaja competitiva: las empresas que controlan su huella hídrica reducen costes, aseguran la continuidad de la producción durante las restricciones y responden mejor ante inversores y clientes.
En este artículo explicamos qué es la responsabilidad hídrica empresarial, cuál es su marco normativo a 2026 y cómo implantarla.
La responsabilidad hídrica empresarial consiste en medir, reducir, reutilizar y, cuando es posible, reponer el agua a lo largo de toda la cadena de valor. Va más allá del control de metros cúbicos porque integra los tres componentes de la huella: el agua azul extraída de ríos y acuíferos, el agua verde procedente de la lluvia retenida en el suelo y el agua gris necesaria para diluir contaminantes hasta los límites legales.
Una empresa realmente responsable no se limita a su propio perímetro: actúa también sobre el consumo de sus proveedores (especialmente los agrícolas) y, si vende bienes de consumo, considera el uso del producto para no trasladar el problema al cliente final.
En España, el texto refundido de la Ley de Aguas y la planificación hidrológica regulan las concesiones y obligan a un uso sostenible del recurso; en las masas de agua subterránea declaradas en riesgo o sobreexplotadas, las confederaciones hidrográficas pueden aprobar programas de actuación que limitan las extracciones. La Directiva Marco del Agua de la UE marca el objetivo de buen estado de las masas de agua.
En el plano del reporte, la CSRD y su norma ESRS E3 (recursos hídricos y marinos) exigen informar sobre consumo, vertidos y dependencia del agua. Conviene tener presente que el paquete Ómnibus de 2025, publicado en el Diario Oficial de la UE en febrero de 2026, reescaló los plazos: las grandes empresas que ya reportaban (más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de facturación) continúan dentro del ámbito, mientras que el resto de grandes empresas y las pymes cotizadas vieron retrasada su entrada (a ejercicios 2027 y 2028, con reporte en 2028 y 2029 respectivamente). Por tanto, a fecha de 2026 la obligación no alcanza a todas las grandes compañías a la vez, como se anunciaba en versiones anteriores de la norma.
El primer paso es elaborar un inventario de entradas y salidas de agua, midiendo captaciones, consumos y efluentes con instrumentación adecuada. Esa radiografía permite asignar volúmenes a las tres categorías de la huella y conocer la aportación de cada proceso al consumo total.
A continuación conviene cruzar los datos con índices de estrés hídrico, como el Aqueduct Water Risk Atlas del World Resources Institute, para priorizar las plantas situadas en cuencas críticas. Los objetivos deben ser concretos y medibles, por ejemplo reducir un porcentaje determinado del agua azul en una planta antes de una fecha dada.
Con los objetivos definidos se construye un portafolio de soluciones que combina intervenciones de bajo coste (detección de fugas, regulación de purgas, mejora de protocolos de limpieza) con inversiones de mayor impacto (ósmosis inversa de circuito cerrado, contratos de agua regenerada). El proceso se cierra con la verificación externa, por ejemplo conforme a ISO 14046, y la divulgación periódica de resultados, preferiblemente junto a la información de huella de carbono para mostrar la interdependencia entre ambos recursos.
Para el detalle de cada fase, consulta nuestra guía sobre cómo medir la huella hídrica en las empresas.
Aunque cada sector tiene sus referencias, cuatro indicadores se repiten en los cuadros de mando:
La reducción de costes es el efecto más visible: cada metro cúbico reutilizado evita tasas de vertido y reduce el consumo de energía asociada al bombeo y al calentamiento. En lo reputacional, la empresa demuestra resiliencia ante la escasez hídrica y refuerza su relación con clientes y autoridades locales. En lo operativo, quienes controlan su huella afrontan la temporada de restricciones con planes de contingencia y evitan paradas productivas costosas.
A medida que la competencia por el agua se intensifica y la normativa se vuelve más exigente, la responsabilidad hídrica separa a las empresas preparadas de las que quedarán rezagadas. El camino empieza con un inventario fiable, continúa con objetivos medibles y desemboca en proyectos que devuelven agua a las cuencas y valor a la empresa.
No. En sectores agrícolas o alimentarios, la mayor parte del impacto suele estar en la cadena de suministro, por lo que una gestión responsable debe abarcar también a los proveedores.
Depende del tamaño y la complejidad de la instalación. La inversión en sensorización y software suele recuperarse a través del ahorro combinado de agua y energía, aunque el plazo concreto varía en cada caso.
Sí. El PERTE de digitalización del ciclo del agua del MITECO ha financiado proyectos de digitalización del agua urbana y de regadío, y a nivel autonómico existen ayudas como los Cupones ACCIÓ de la Generalitat de Catalunya. Conviene revisar cada convocatoria, ya que los plazos y porcentajes de ayuda varían.
Para estructurar tu estrategia de agua con medición, verificación y reporte en una sola herramienta, descubre el módulo de huella hídrica de Manglai.
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad
Sobre el autor
Bióloga por la Universidad de Santiago de Compostela con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz.
Tras colaborar en estudios universitarios y trabajar como consultora ambiental, ahora aplico mi experiencia en Manglai. Me especializo en dirigir proyectos de sostenibilidad enfocados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Asesoro a clientes en medición y reducción de huella de carbono, contribuyo al desarrollo de nuestra plataforma y realizo formaciones internas. Mi experiencia combina rigor científico con aplicabilidad práctica en el ámbito empresarial.
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