Huella hídrica
23 JUNIO, 2025
•
4 MIN
Carolina Skarupa
Product Carbon Footprint Analyst

El agua que vemos al abrir el grifo o al llenar una botella es solo la parte visible de nuestro consumo hídrico. La mayor parte está oculta en los bienes que compramos y los servicios que usamos: es el agua virtual. El concepto lo introdujo el geógrafo británico Tony Allan en 1993, en el King's College de Londres y la SOAS, para describir el volumen de agua que viaja incorporado en los cultivos, los tejidos, los combustibles o los dispositivos electrónicos. Por esta aportación recibió en 2008 el Premio del Agua de Estocolmo (Stockholm Water Prize), considerado el máximo galardón internacional en la materia.
Reducir esta fracción invisible se ha convertido en un objetivo estratégico para gobiernos y empresas, porque condiciona la seguridad hídrica y la resiliencia de las cadenas de suministro. Este artículo explica qué es el agua virtual, su impacto y cómo gestionarla.
El agua virtual es el total de agua empleada a lo largo del ciclo de vida de un producto, que después se "mueve" de forma figurada con él hasta el consumidor final. Ese volumen integra los tres componentes de la huella hídrica: el agua azul procedente de ríos y acuíferos, el agua verde proveniente de la lluvia almacenada en el suelo y el agua gris asociada a la asimilación de los contaminantes.
Por eso, cada compra que hacemos traslada, en cierto modo, una parte de la cuenca donde se produjo la materia prima original.
El comercio internacional desplaza enormes volúmenes de agua virtual. Según las estimaciones de Hoekstra y Mekonnen (Water Footprint Network), los flujos de agua virtual asociados al comercio de productos agrícolas e industriales rondaron de media los 2.300 km³ al año en el periodo 1996-2005, la mayor parte vinculada al comercio de cultivos y productos derivados.
España es importadora neta de agua virtual: entran cereales, soja, café o productos textiles, mientras salen frutas, hortalizas y aceite de oliva. Esta balanza hídrica externa alivia la presión sobre los recursos internos, pero externaliza parte de la huella a países que, en muchos casos, ya sufren estrés hídrico. Es la externalización del consumo de agua, un factor clave en cualquier estrategia de responsabilidad hídrica empresarial, que desarrollamos en nuestro artículo sobre cómo medir la huella hídrica corporativa.
Los valores medios estimados por la Water Footprint Network (Mekonnen y Hoekstra) revelan diferencias que sorprenden al consumidor. Se trata de promedios globales y deben entenderse como estimaciones:
Estos órdenes de magnitud ayudan a entender por qué la dieta y las decisiones de compra tienen un peso real en el consumo de agua.
El agua virtual no sustituye a la huella hídrica: la complementa. Mientras la huella hídrica total combina el uso interno y externo, el agua virtual pone el foco en la parte que se "importa" o "exporta" a través del comercio. Calcular ambas magnitudes permite decidir si conviene optimizar procesos locales o replantear la estrategia de compras.
En nuestra guía sobre cómo calcular la huella hídrica de un producto o actividad explicamos la metodología paso a paso.
Las compañías que lideran su sector suelen aplicar varias medidas para reducir el agua virtual de sus productos:
Medir el agua virtual ayuda a empresas y consumidores a tomar decisiones informadas, reducir riesgos y avanzar hacia una gestión del agua más justa y resiliente.
Si quieres profundizar, te invitamos a explorar nuestros recursos sobre la huella hídrica, el análisis de ciclo de vida (ACV) y la agua virtual importada.
De forma indirecta: los costes de agua y energía de toda la cadena de producción se trasladan al precio final del producto, aunque no aparezcan como una partida separada.
Existen iniciativas de compensación hídrica, pero la prioridad es reducir el consumo real en origen. La compensación del agua es más compleja que la del carbono, porque el agua es un recurso local: lo que se ahorra en una cuenca no equivale a lo que se consume en otra.
El geógrafo británico Tony Allan, en 1993. Su trabajo le valió el Premio del Agua de Estocolmo en 2008.
Para calcular y gestionar el agua virtual de tus productos con datos trazables, puedes apoyarte en la solución de huella hídrica de Manglai.
Carolina Skarupa
Product Carbon Footprint Analyst
Sobre el autor
Licenciada en Ingeniería y Gestión Industrial en el Instituto de Tecnología de Karlsruhe con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz. Soy analista de producto en Manglai y asesoro a clientes en la medición de la huella de carbono. Me especializo en desarrollar programas orientados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Mi vocación por la preservación del entorno es clave para la implementación de planes de acción en el ámbito empresarial.
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