El Protocolo de Kioto es uno de los acuerdos internacionales más emblemáticos en la lucha contra el cambio climático. Adoptado en 1997 en la ciudad japonesa de Kioto, fue el primer tratado que estableció compromisos vinculantes para que los países industrializados redujeran sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), reconociendo la necesidad de una acción coordinada a escala global.
Es un acuerdo internacional adoptado el 11 de diciembre de 1997 durante la tercera Conferencia de las Partes (COP3) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Entró en vigor el 16 de febrero de 2005, una vez ratificado por países que representaban al menos el 55% de las emisiones globales. Fijó objetivos de reducción para 37 países industrializados y la Unión Europea, bajo el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.
Su objetivo central fue reducir las emisiones globales de GEI en un promedio del 5% respecto a los niveles de 1990 durante el primer periodo de compromiso (2008-2012). Los gases regulados son:
El Protocolo de Kioto introdujo mecanismos de mercado para cumplir los objetivos de forma eficiente:
Tras el primer periodo (2008-2012), la Enmienda de Doha estableció un segundo periodo de compromiso (2013-2020) con nuevos objetivos para los países participantes. Con la conclusión de ese periodo en 2020, el relevo lo tomó el Acuerdo de París, que implica a todos los países mediante contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC).
El Protocolo de Kioto impulsó la estandarización de la medición y gestión de emisiones. A partir de su marco se consolidaron metodologías como el Protocolo GHG, que permite calcular la huella de carbono en los distintos alcances (1, 2 y 3) de empresas y organizaciones.
Pese a sus limitaciones, el Protocolo de Kioto sentó las bases de la acción climática internacional y de los mecanismos de mercado que siguen vigentes. Su influencia perdura en la transición hacia economías bajas en carbono y en el diseño de los sistemas de comercio de derechos de emisión.
En Manglai ayudamos a las empresas a medir, gestionar y reducir su huella de carbono con metodologías alineadas a los estándares internacionales. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
Normativa y novedades de producto, una vez al mes.
Empresas que confían en nosotros
El RENE es el registro nacional de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero de México; reportan los establecimientos cuyas emisiones directas e indirectas alcanzan o superan 25.000 toneladas de CO2 equivalente al año.
El RETC es la base de datos pública del Ministerio del Medio Ambiente de Chile sobre emisiones, residuos y transferencias de contaminantes. Su Ventanilla Única es el portal por el que, de forma obligatoria y exclusiva, los establecimientos presentan sus declaraciones ambientales.
El Registro Único Ambiental (RUA) es el reporte anual con el que los establecimientos informan a la autoridad ambiental sobre su uso de recursos naturales renovables y sus emisiones y transferencias de contaminantes. Lo regula la Resolución 0839 de 2023 del Ministerio de Ambiente y lo administra el IDEAM.