Reducción de emisiones
2 FEBRERO, 2026
•
6 MIN
Jaume Fontal
CPTO & Co-Founder

El cambio climático ya no es una variable externa ni un riesgo lejano: condiciona la estrategia, la rentabilidad y la continuidad de las empresas. Fenómenos físicos cada vez más frecuentes, cambios regulatorios acelerados y la transformación de los mercados obligan a las organizaciones a anticiparse y decidir con base en escenarios futuros plausibles.
En este contexto, el análisis de escenarios climáticos, popularizado por el marco de la Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), se ha consolidado como una herramienta clave para identificar riesgos y oportunidades, evaluar su impacto financiero y reforzar la resiliencia del negocio. En este artículo explicamos qué es, cuál es su situación actual tras la disolución de la TCFD y cómo aplicarlo en la práctica.
La Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD) fue un grupo de trabajo creado en 2015 por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) que publicó en 2017 unas recomendaciones para divulgar los riesgos y oportunidades climáticos con impacto financiero, estructuradas en cuatro pilares: gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, y métricas y objetivos.
Es importante conocer su estado actual: la TCFD completó su mandato y se disolvió en 2023. Desde 2024, el seguimiento de la divulgación climática corporativa lo asume la Fundación IFRS a través del ISSB (International Sustainability Standards Board). Las recomendaciones de la TCFD quedan plenamente incorporadas en las normas IFRS S2 (información financiera relacionada con el clima) e IFRS S1, que se han convertido en la base global de la divulgación de riesgos climáticos, adoptadas o en proceso de adopción por más de 30 jurisdicciones.
En la práctica esto significa que el análisis de escenarios sigue siendo igual de relevante: una empresa que aplica IFRS S2 cumple con las recomendaciones de la TCFD. En Europa, este mismo enfoque se refleja en el estándar ESRS E1 de la CSRD. Por eso a lo largo del artículo nos referimos al “marco TCFD” como la metodología de referencia, hoy continuada por IFRS S2 y el ISSB.
El análisis de escenarios climáticos es una metodología estructurada que permite a las empresas evaluar cómo distintos futuros climáticos plausibles afectan a su modelo de negocio, su posición financiera y su estrategia.
No es un ejercicio teórico, sino un mecanismo de gestión avanzada del riesgo que traduce variables climáticas (temperatura, regulación, precio del carbono, disponibilidad de recursos) en impactos financieros cuantificables. Las organizaciones que lo aplican correctamente identifican vulnerabilidades antes de que se materialicen y deciden con base en datos prospectivos.
El cambio climático introduce riesgos climáticos sistémicos que afectan a la vez a operaciones, cadenas de suministro, activos físicos y acceso a financiación. El análisis de escenarios permite evaluarlos de forma estructurada y comparable, reduciendo la exposición a eventos extremos, evitando inversiones que pueden quedar obsoletas y reforzando la resiliencia financiera de la organización.
El marco distingue dos grandes categorías de riesgo:
Derivan de impactos directos del cambio climático:
Afectan de forma directa a instalaciones, logística, productividad laboral y disponibilidad de materias primas.
Se originan en el cambio hacia una economía baja en carbono:
Las empresas intensivas en carbono son las más expuestas, pero ningún sector queda excluido.
El marco recomienda analizar al menos tres escenarios climáticos contrastados. El objetivo no es predecir con exactitud cómo evolucionará el clima, sino evaluar la solidez de la estrategia empresarial frente a distintos contextos regulatorios, físicos y de mercado.
Realizar un análisis de escenarios requiere un enfoque estructurado que conecte datos climáticos con decisiones estratégicas. Estos son los pasos clave:
El análisis debe cubrir operaciones propias, cadena de suministro y mercados clave, con horizontes a corto (5 años), medio (10-15 años) y largo plazo (hasta 30 años).
Se seleccionan variables críticas como el precio del carbono, la demanda energética, la disponibilidad de agua o los costes regulatorios.
Aquí se produce el mayor salto de madurez: los riesgos se convierten en métricas financieras (EBITDA, CAPEX, OPEX y valoración de activos).
Se analiza si la estrategia actual es viable bajo cada escenario y qué ajustes son necesarios.
El marco TCFD es la base metodológica tanto de IFRS S2 como de los estándares europeos ESRS en materia de riesgos climáticos. Las empresas sujetas a la CSRD deben realizar un análisis de doble materialidad que integra escenarios climáticos coherentes con este enfoque. Implementar el análisis de escenarios hoy acelera el cumplimiento normativo futuro y reduce costes de reporte.
Aunque es una herramienta poderosa, su aplicación incorrecta puede limitar su valor. Los errores más frecuentes son:
Las empresas líderes integran los escenarios directamente en su planificación estratégica y financiera.
El análisis de escenarios climáticos, nacido con la TCFD y hoy continuado por IFRS S2 y el ISSB, se ha consolidado como una herramienta clave para convertir la incertidumbre climática en ventaja competitiva. Las organizaciones que lo integran de forma sistemática anticipan riesgos físicos y de transición, mejoran la calidad de sus decisiones y refuerzan su estabilidad financiera. En un entorno regulatorio cada vez más exigente, aplicarlo deja de ser opcional y se convierte en un factor diferencial.
La TCFD como grupo de trabajo se disolvió en 2023, pero sus recomendaciones siguen plenamente vigentes, ahora incorporadas en las normas IFRS S2 e IFRS S1 del ISSB y reflejadas en el ESRS E1 de la CSRD.
Depende del marco aplicable. Para las empresas sujetas a la CSRD o que reportan bajo IFRS S2, el análisis de escenarios es un requisito; para el resto, es una práctica muy recomendable y cada vez más demandada por inversores.
Conviene revisarlo al menos cada dos años o cuando se produzcan cambios regulatorios o de mercado significativos.
Sí. Las herramientas digitales especializadas permiten modelizar escenarios, conectar datos primarios y generar reportes auditables.
Plataformas como la de huella de carbono de Manglai permiten conectar los escenarios climáticos con datos reales de emisiones, energía y agua para cumplir con IFRS S2 y la CSRD.
Jaume Fontal
CPTO & Co-Founder
Sobre el autor
Jaume Fontal es un profesional tecnológico que actualmente ejerce como CPTO (Chief Product and Technology Officer) en Manglai, empresa que cofundó en 2023. Antes de emprender este proyecto, acumuló experiencia como director de tecnología y producto en Colvin y trabajó durante más de una década en Softonic. En Manglai, desarrolla soluciones basadas en inteligencia artificial para ayudar a las empresas a medir y reducir su huella de carbono.
Empresas que confían en nosotros

Reducción de emisiones
Muchas empresas llegan al tramo final del proceso de certificación de huella de carbono del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográf ...

Reducción de emisiones
Los objetivos basados en la ciencia son metas de reducción de emisiones cuyo ritmo se alinea con lo que la ciencia climática considera necesario para ...

Reducción de emisiones
El alcance 3 sigue siendo el gran escollo de la descarbonización corporativa. Una empresa puede controlar su consumo eléctrico, electrificar flotas in ...
Guiding businesses towards net-zero emissions through AI-driven solutions.
Producto y Precios
¿Por qué Manglai?
Funcionalidades
SQAS
GLEC
Certificación MITECO
ISO-14064
CSRD
Planes
Clientes
Partners
Soluciones por rol
Soluciones gestores ESG
Consultorías ambientales
Directores financieros
Directores generales
Directores de operaciones
Responsables de transportes
Gestores de la cadena de suministro
Soluciones para fondos de inversión
© 2026 Manglai. All rights reserved