Legislación y regulación
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad

El Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía es la mayor iniciativa mundial de gobiernos locales comprometidos con la acción climática. Al firmarlo, un ayuntamiento asume voluntariamente objetivos de reducción de emisiones y de adaptación, y se compromete a plasmarlos en un plan concreto: el PACES. Para miles de municipios europeos es la puerta de entrada a la planificación climática y a la financiación asociada.
En resumen: firmar el Pacto obliga a elaborar un Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES) en un plazo de dos años, con un objetivo de reducir las emisiones al menos un 55% para 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050, además de medidas de adaptación. El plan se apoya en un inventario de emisiones y se somete a seguimiento periódico.
El Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía reúne a autoridades locales que voluntariamente deciden alinear su territorio con los objetivos climáticos europeos. No es una obligación legal, sino un compromiso político que, una vez asumido, conlleva requisitos concretos de planificación, ejecución y rendición de cuentas.
La iniciativa proporciona a los municipios un marco común, apoyo metodológico y acceso a redes y a oportunidades de financiación. Su fortaleza está en que estandariza la forma de medir y planificar, de modo que los avances de un municipio son comparables con los de otros.
Los ayuntamientos que se han adherido desde 2021 asumen un compromiso reforzado que combina mitigación y adaptación:
Estos compromisos combinan la mitigación del cambio climático con la adaptación climática, las dos caras de la política climática local, y sitúan la neutralidad climática como horizonte a medio siglo.
El PACES (Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible) es el documento donde el municipio traduce sus compromisos en acciones concretas. Es el corazón del Pacto: sin PACES, la firma queda vacía. Un PACES completo contiene tres bloques.
El punto de partida es un inventario de emisiones de referencia, que cuantifica los gases de efecto invernadero del municipio en un año base y los desglosa por sectores (energía, transporte, residuos, edificios). Es la vara de medir sobre la que se fijará el objetivo del 55% y contra la que se comparará el progreso.
El plan incluye un análisis de los riesgos climáticos a los que está expuesto el municipio (olas de calor, sequías, inundaciones) y de sus vulnerabilidades, para orientar las medidas de adaptación.
A partir del inventario y del análisis de riesgos, el municipio define acciones concretas: mejora de la eficiencia energética de edificios y alumbrado, impulso de renovables, movilidad sostenible, gestión de residuos, zonas verdes y drenaje sostenible. Cada medida se acompaña de responsables, plazos y presupuesto.
| Bloque del PACES | Función |
|---|---|
| Inventario de referencia (IER) | Fijar el año base y medir el progreso |
| Evaluación de riesgos y vulnerabilidades | Orientar la adaptación |
| Plan de medidas | Mitigación y adaptación con plazos y presupuesto |
El firmante se compromete a presentar su PACES en los dos años siguientes a la fecha oficial de adhesión al Pacto. A partir de ahí, debe hacer seguimiento de su implementación e informar de su progreso cada dos años, actualizando el inventario para comprobar si la reducción de emisiones avanza según lo previsto. Este ciclo de medición periódica es lo que convierte al PACES en una herramienta viva y no en un documento de archivo.
Más allá del cumplimiento, adherirse al Pacto y ejecutar el PACES aporta beneficios tangibles:
En España, la adhesión al Pacto se articula con el marco estatal y con el apoyo del MITECO y de las diputaciones, que actúan como coordinadores territoriales.
La experiencia de muchos municipios muestra que firmar el Pacto y redactar el PACES es la parte fácil; lo difícil es ejecutar las medidas y, sobre todo, mantener vivo el seguimiento. Un plan que se aprueba y se guarda en un cajón no reduce ni una tonelada de CO2. Por eso el diseño del PACES debe ser realista: medidas priorizadas por impacto y coste, responsables claros dentro del ayuntamiento y un calendario que no dependa de una sola persona.
El otro cuello de botella es el dato. Actualizar el inventario cada dos años exige volver a reunir información de las compañías energéticas, el tráfico y los gestores de residuos, un trabajo que, hecho a mano, consume recursos que muchos municipios pequeños no tienen. Cuando el seguimiento se vuelve inviable, el municipio incumple sus compromisos de reporte y pierde credibilidad ante las redes y los financiadores. Aquí es donde la automatización marca la diferencia, al reducir el esfuerzo de recopilación y permitir que el inventario se mantenga actualizado casi sin fricción.
El camino habitual es aprobar la adhesión en pleno, designar un responsable técnico, elaborar el inventario de emisiones de referencia, redactar el PACES con sus medidas y presentarlo dentro del plazo de dos años. Muchas diputaciones y comunidades autónomas ofrecen apoyo técnico y económico para dar estos primeros pasos, así que conviene consultar las convocatorias territoriales antes de empezar.
No, es un compromiso voluntario. Pero una vez firmado, sus requisitos (elaborar el PACES, cumplir plazos y hacer seguimiento) son vinculantes para el municipio dentro de la iniciativa.
Los municipios adheridos desde 2021 se comprometen a reducir sus emisiones al menos un 55% para 2030 y a alcanzar la neutralidad climática en 2050.
El PACES debe presentarse en los dos años siguientes a la adhesión y, después, el municipio informa de su progreso cada dos años, actualizando el inventario de emisiones.
El inventario de emisiones de referencia y su actualización periódica son la parte más técnica del PACES, y también la que más se beneficia de la automatización. Manglai facilita el cálculo y el seguimiento de la huella de carbono, integrando datos de distintas fuentes para que tu ayuntamiento cumpla con el Pacto y demuestre su avance con datos fiables. Puedes ver cómo funciona el seguimiento continuo en nuestro artículo sobre huella de carbono en tiempo real.
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad
Sobre el autor
Bióloga por la Universidad de Santiago de Compostela con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz.
Tras colaborar en estudios universitarios y trabajar como consultora ambiental, ahora aplico mi experiencia en Manglai. Me especializo en dirigir proyectos de sostenibilidad enfocados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Asesoro a clientes en medición y reducción de huella de carbono, contribuyo al desarrollo de nuestra plataforma y realizo formaciones internas. Mi experiencia combina rigor científico con aplicabilidad práctica en el ámbito empresarial.
Empresas que confían en nosotros

Legislación y regulación
La huella de carbono no es obligatoria en toda licitación pública española. Aparece cuando el órgano de contratación decide incluirla, y puede hacerlo ...

Legislación y regulación
No existe una normativa de sostenibilidad latinoamericana. Lo que existe son cinco marcos nacionales que se parecen mucho más entre sí de lo que apare ...

Legislación y regulación
Una empresa que opera en Chile no se enfrenta a una única ley ambiental, sino a cuatro bloques normativos con reguladores, umbrales, plataformas y cal ...
Guiding businesses towards net-zero emissions through AI-driven solutions.
Producto y Precios
¿Por qué Manglai?
Funcionalidades
SQAS
GLEC
GHG Protocol
ISO-14046
ISO-14064
Certificación MITECO
CSRD
CSDDD
Pasaporte Digital de Producto
EINF
Planes
Clientes
Partners
Soluciones por rol
Alta dirección
Consultorías ambientales
Directores de calidad y medio ambiente
Directores de operaciones
Directores financieros
Directores generales
Gestores de la cadena de suministro
Responsables de RRHH
Responsables de sostenibilidad
Responsables de transportes
Soluciones gestores ESG
Soluciones para fondos de inversión
© 2026 Manglai. All rights reserved