El reporte NIS es la información de sostenibilidad que las empresas en México deben preparar bajo las Normas de Información de Sostenibilidad emitidas por el CINIF (Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera y de Sostenibilidad). Entraron en vigor el 1 de enero de 2025 y la primera presentación se realiza en 2026, con los datos del ejercicio 2025. El segundo ejercicio, el de 2026, ya está en curso, y llega con reglas más exigentes.
El primer reporte NIS, el del ejercicio 2025, fue para muchas empresas mexicanas un estreno sin rodaje: las normas eran nuevas y los procesos no existían. La NIS B-1 previó facilidades para esa primera aplicación, entre ellas la posibilidad de omitir el alcance 3 y el indicador de inversión sostenible. Sin un ejercicio anterior con el que comparar, aquel primer reporte exigía trabajo, pero podía abordarse en buena medida de forma interna.
En el segundo ejercicio el listón sube.
Lo que cambia en el ejercicio 2026
El segundo reporte opera bajo reglas distintas, y las diferencias no son menores:
- Comparativos: los datos del ejercicio 2026 se presentan junto a los de 2025. Si el primer reporte tenía errores, inconsistencias o estimaciones poco sólidas, quedarán expuestos en cuanto aparezcan los números uno al lado del otro.
- Alcance 3 sin la facilidad del primer año: las emisiones indirectas de la cadena de valor, las más difíciles de medir y, en muchos sectores, la mayor parte de la huella real, entran de lleno en el reporte.
- Indicador de inversión sostenible: también pierde la facilidad de la primera aplicación.
Antes de planificar el cierre conviene trabajar sobre el texto vigente: el CINIF ha publicado mejoras a las Normas de Información de Sostenibilidad para 2026, así que los requisitos concretos de cada indicador hay que confirmarlos en la versión en vigor.
Conviene recordar el alcance de la NIS A-1 y la NIS B-1: la primera fija el marco conceptual y la segunda exige determinar y revelar 30 Indicadores Básicos de Sostenibilidad (IBSO), repartidos en tres áreas (ambiental, social y de gobernanza). Las NIS conviven, además, con las normas internacionales IFRS S1 e IFRS S2 del ISSB, con las que están alineadas.
El aseguramiento externo y la norma ISSA 5000
La norma internacional de aseguramiento ISSA 5000 se aplica a los trabajos de verificación de información de sostenibilidad referida a periodos que comienzan a partir del 15 de diciembre de 2026, o a una fecha concreta a partir de ese día, y admite aplicación anticipada. Para una empresa con ejercicio natural, eso apunta al ejercicio 2027 como el primero que cae de lleno bajo esa norma.
La ISSA 5000 no obliga por sí misma a verificar la información de sostenibilidad: fija cómo debe realizarse esa verificación cuando se encarga. La consecuencia práctica, en todo caso, es la misma: los procesos y la trazabilidad que montes durante 2026 son los que tendrán que aguantar ese nivel de escrutinio. La diferencia entre un dato bien documentado y un número sacado de una hoja de cálculo sin trazabilidad se va a notar.
El primer error es empezar tarde a recoger los datos
El reporte NIS no se hace en diciembre, se hace durante todo el año. Cada factura de energía, cada viaje de flotilla, cada compra a un proveedor genera datos que después van a necesitarse para calcular los indicadores ambientales. Si no se recogieron bien en su momento, no desaparecen: se pueden recuperar, estimar o reconstruir a partir de lo que haya. Pero hacerlo a posteriori es un trabajo enorme. Implica perseguir facturas antiguas, pedir información a proveedores que ya cerraron el trimestre, aplicar estimaciones donde debería haber mediciones reales y documentar cada decisión metodológica para que quien revise entienda por qué el dato tiene esa forma.
Y aun así, el resultado no es el mismo. Un dato recogido en el momento, con su fuente clara y su trazabilidad completa, resiste una revisión externa. Un dato reconstruido al cierre a partir de aproximaciones es un dato que hay que defender.
El ejercicio 2026 ya está muy avanzado y buena parte de sus datos se ha generado. La pregunta es si alguien los está recogiendo correctamente, o si en el cierre tocará reconstruirlos.
Los errores más comunes que se están cometiendo ahora mismo
Los problemas que aparecen en los indicadores ambientales del reporte NIS no suelen ser errores de interpretación normativa ni de cálculo complejo, sino errores de proceso:
- Datos recogidos de fuentes distintas cada año sin un criterio fijo.
- Alcances que se delimitan de forma diferente según quién hace el cálculo.
- Factores de emisión desactualizados aplicados sobre consumos reales.
- Información de proveedores que llega incompleta, tarde o en formatos incompatibles.
Son los mismos cuatro patrones que se repiten en empresa tras empresa, y la mayoría no los detecta hasta que intenta presentar los comparativos o responder a una revisión externa. Conocerlos con anticipación cambia el escenario: casi todos tienen solución si se identifican mientras el ejercicio sigue abierto. Una vez cerrado el año, las opciones se reducen a justificar los errores o a rehacer el proceso completo.
Todavía estás a tiempo de hacer las cosas bien
Mientras el ejercicio siga abierto, la mayoría de empresas aún están a tiempo de revisar cómo recopilan los datos ambientales, identificar los indicadores de mayor riesgo y establecer los procesos que necesitarán cuando llegue la verificación. No es una cuestión de recursos ni de tecnología avanzada: es saber exactamente dónde están los errores más frecuentes y qué hacer antes del cierre.
Para ello hemos preparado una guía con las soluciones a los errores más habituales en los indicadores ambientales del reporte NIS, todo lo necesario para llegar al cierre de 2026 con los datos en orden.
Descarga la guía de errores frecuentes en el reporte NIS
El ejercicio 2026 sigue en curso, pero el margen para hacerlo bien se estrecha con cada mes que pasa.


