Legislación y regulación
15 JUNIO, 2026
•
4 MIN
Andrés Cester
CEO & Co-Founder

El reporte NIS es la información de sostenibilidad que las empresas en México deben preparar bajo las Normas de Información de Sostenibilidad emitidas por el CINIF (Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera y de Sostenibilidad). Entraron en vigor el 1 de enero de 2025 y la primera presentación se realiza en 2026, con los datos del ejercicio 2025. El segundo ejercicio, el de 2026, ya está en curso, y llega con reglas más exigentes.
El primer reporte NIS, el del ejercicio 2025, fue para muchas empresas mexicanas un salto al vacío con red. Las normas eran nuevas y los procesos no existían. El CINIF lo sabía, y por eso la NIS B-1 llegó con dos alivios incorporados: tanto el alcance 3 como el indicador de inversión sostenible podían omitirse en ese primer año. Sin comparativos históricos que defender ni un auditor externo cuestionando cada cifra, el primer reporte requería trabajo, pero podía abordarse internamente sin demasiadas complicaciones.
En 2026, todo cambia.
El segundo reporte opera bajo reglas distintas, y las diferencias no son menores:
Conviene recordar el alcance de la NIS A-1 y la NIS B-1: la primera fija el marco conceptual y la segunda exige determinar y revelar 30 Indicadores Básicos de Sostenibilidad (IBSO), repartidos en tres áreas (ambiental, social y de gobernanza). Las NIS conviven, además, con las normas internacionales IFRS S1 e IFRS S2 del ISSB, con las que están alineadas.
La norma internacional de aseguramiento ISSA 5000 resulta aplicable a los trabajos de verificación de información de sostenibilidad de los periodos que comienzan a partir del 15 de diciembre de 2026. En la práctica, esto significa que el ejercicio 2026 será de los primeros en llegar a manos de un auditor externo con instrucciones de revisar la información de sostenibilidad con un rigor parecido al que aplica a las cuentas. La diferencia entre un dato bien documentado y un número sacado de una hoja de cálculo sin trazabilidad se va a notar.
El reporte NIS no se hace en diciembre, se hace durante todo el año. Cada factura de energía, cada viaje de flotilla, cada compra a un proveedor genera datos que en enero van a necesitarse para calcular los indicadores ambientales. Si no se recogieron bien en su momento, no desaparecen: se pueden recuperar, estimar o reconstruir a partir de lo que haya. Pero hacerlo a posteriori es un trabajo enorme. Implica perseguir facturas antiguas, pedir información a proveedores que ya cerraron el trimestre, aplicar estimaciones donde debería haber mediciones reales y documentar cada decisión metodológica para que el auditor entienda por qué el dato tiene esa forma.
Y aun así, el resultado no es el mismo. Un dato recogido en el momento, con su fuente clara y su trazabilidad completa, resiste una auditoría. Un dato reconstruido en diciembre a partir de aproximaciones es un dato que hay que defender.
El ejercicio 2026 lleva seis meses en curso. Los datos de enero a junio ya están generados. La pregunta es si alguien los está recogiendo correctamente, o si en diciembre tocará reconstruirlos.
Los problemas que aparecen en los indicadores ambientales del reporte NIS no suelen ser errores de interpretación normativa ni de cálculo complejo, sino errores de proceso:
Son los mismos cuatro patrones que se repiten en empresa tras empresa, y la mayoría no los detecta hasta que intenta presentar los comparativos o responder a un auditor. Conocerlos con anticipación cambia el escenario: casi todos tienen solución si se identifican mientras el ejercicio sigue abierto. Una vez cerrado el año, las opciones se reducen a justificar los errores o a rehacer el proceso completo.
La segunda mitad de 2026 acaba de empezar. Para la mayoría de empresas, eso significa que aún están a tiempo de revisar cómo recopilan los datos ambientales, identificar los indicadores de mayor riesgo y establecer los procesos que necesitarán cuando llegue el auditor. No es una cuestión de recursos ni de tecnología avanzada: es saber exactamente dónde están los errores más frecuentes y qué hacer antes del cierre.
Para ello hemos preparado una guía con las soluciones a los errores más habituales en los indicadores ambientales del reporte NIS, todo lo necesario para llegar al cierre de 2026 con los datos en orden.
El ejercicio 2026 ya está en curso, pero todavía hay tiempo para hacerlo bien.
Andrés Cester
CEO & Co-Founder
Sobre el autor
Andrés Cester es el CEO de Manglai, empresa que cofundó en 2023. Antes de emprender este proyecto, fue cofundador y co-CEO de Colvin, donde adquirió experiencia en puestos de responsabilidad combinando su visión emprendedora con la gestión de equipos multidisciplinares. Lidera el rumbo estratégico de Manglai mediante el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial para ayudar a las empresas a optimizar sus procesos y reducir su impacto ambiental.
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