Legislación y regulación
15 JUNIO, 2026
•
3 MIN
Andrés Cester
CEO & Co-Founder

El reporte NIS del ejercicio 2025 fue, para la mayoría de empresas mexicanas, un salto al vacío con red. Las normas eran nuevas, los procesos no existían, el CINIF lo sabía y por eso las NIS B-1 llegaron con dos alivios incorporados. Tanto el Alcance 3 como el indicador de Inversión Sostenible podían omitirse. Sin comparativos históricos que defender ni auditor externo que cuestionaran cada cifra, el primer reporte requería trabajo, pero podría abordarse internamente sin demasiadas complicaciones.
En 2026, todo cambia.
El segundo reporte NIS opera bajo reglas distintas, y las diferencias no son menores. Para empezar, los datos del ejercicio 2026 tendrán que presentarse junto a los de 2025 porque es obligatorio compararlos. Si el primer reporte tenía errores, inconsistencias o estimaciones poco sólidas, quedarán expuestos en cuanto aparezcan los números uno al lado del otro.
El Alcance 3 tampoco admite más esperas. Las emisiones indirectas de la cadena de valor, las más difíciles de medir y las que en muchos sectores representan la mayor parte de la huella real, son de reporte obligatorio para el ejercicio en curso. No hay exención, no hay prórroga.
¿Qué sucede en 2027?: la norma ISSA 5000 entra en vigor en diciembre de este año, lo que significa que los estados financieros del ejercicio 2026 serán los primeros en llegar a manos de un auditor externo con instrucciones de revisar la información de sostenibilidad con el mismo rigor que aplica a las cuentas. La diferencia entre un dato bien documentado y un número sacado de una hoja de cálculo sin trazabilidad se va a notar.
El reporte NIS no se hace en diciembre, se hace durante todo el año. Cada factura de energía, cada viaje de flotilla, cada compra a un proveedor genera datos que en enero van a necesitarse para calcular los indicadores ambientales. Si esos datos no se recogieron bien en el momento, no es que desaparezcan: se pueden recuperar, se pueden estimar, se pueden reconstruir a partir de lo que haya. Pero hacerlo a posteriori es un trabajo enorme. Implica perseguir facturas antiguas, pedir información a proveedores que ya cerraron el trimestre, aplicar estimaciones donde debería haber mediciones reales y documentar cada decisión metodológica para que el auditor entienda por qué el dato tiene esa forma y no otra.
Y aun así, el resultado no es el mismo. Un dato recogido en el momento, con su fuente clara y su trazabilidad completa, es un dato que resiste una auditoría. Un dato reconstruido en diciembre a partir de aproximaciones es un dato que hay que defender.
El ejercicio 2026 lleva seis meses en curso. Los datos de enero a junio ya están generados. La pregunta es si alguien los está recogiendo correctamente, o si en diciembre va a tocar reconstruirlos.
Los problemas que aparecen en los indicadores ambientales del reporte NIS no suelen ser errores de interpretación normativa ni de cálculo complejo, sino que son errores de proceso:
Son los mismos cuatro patrones que se repiten en empresa tras empresa, y la mayoría no los detecta hasta que intenta presentar los comparativos o responder a las preguntas de un auditor.
Conocerlos con anticipación cambia el escenario por completo. No porque sean difíciles de corregir, sino porque casi todos tienen solución si se identifican mientras el ejercicio todavía está abierto. Una vez cerrado el año, las opciones se reducen a justificar los errores o a rehacer el proceso al completo.
La mitad del 2026 acaba de empezar. Para la mayoría de empresas eso significa que aún están a tiempo de revisar cómo están recopilando los datos ambientales, de identificar los indicadores que presentan más riesgo y de establecer los procesos que van a necesitar cuando llegue el auditor.
No es una cuestión de recursos ni de tecnología avanzada. Es una cuestión de saber exactamente dónde están los errores más frecuentes y qué hacer antes de que cierre el ejercicio.
Y para ellos hemos preparado una guía que recoge las soluciones a los errores más habituales en los indicadores ambientales del reporte NIS. Todo lo que se necesita para llegar al cierre de 2026 con los datos en orden.
El ejercicio 2026 ya está en curso, pero todavía hay tiempo para hacerlo bien.
Andrés Cester
CEO & Co-Founder
Sobre el autor
Andrés Cester es el CEO de Manglai, empresa que cofundó en 2023. Antes de emprender este proyecto, fue cofundador y co-CEO de Colvin, donde adquirió experiencia en puestos de responsabilidad combinando su visión emprendedora con la gestión de equipos multidisciplinares. Lidera el rumbo estratégico de Manglai mediante el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial para ayudar a las empresas a optimizar sus procesos y reducir su impacto ambiental.
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