La trazabilidad de la cadena de valor es la capacidad de rastrear y documentar cada etapa del ciclo de vida de un producto o servicio, desde la extracción de las materias primas hasta su uso final y su gestión como residuo. Permite saber de dónde viene cada componente, qué procesos ha atravesado y qué impactos ha generado, y se ha convertido en una herramienta esencial para medir la huella de carbono y cumplir la normativa de sostenibilidad.
Implica identificar y registrar todos los procesos, actores y recursos que intervienen en la cadena de valor de un producto:
La trazabilidad es la base para medir y gestionar la huella de carbono, especialmente las emisiones de alcance 3, que se producen fuera de las instalaciones de la empresa (en proveedores, transporte y uso del producto) y que suelen representar la mayor parte de la huella total. Conocer cada etapa permite:
La presión regulatoria ha convertido la trazabilidad en una necesidad. La Directiva sobre diligencia debida en sostenibilidad (CSDDD), tras la revisión del paquete Omnibus, se aplicará desde el 26 de julio de 2029 a las empresas de la UE con más de 1.500 millones de euros de cifra de negocios y 5.000 o más personas empleadas, que deberán identificar y mitigar los impactos adversos de su cadena de actividades, algo imposible sin trazabilidad. Otros requisitos de diligencia debida ESG llegan antes por otras vías, como el reglamento europeo de deforestación (EUDR), aplicable desde el 30 de diciembre de 2026, que exige geolocalizar el origen de determinadas materias primas. Además, el Pasaporte Digital de Producto (DPP), que llega a través del reglamento de ecodiseño (UE) 2024/1781, exigirá registrar y compartir información sobre origen, composición y reparabilidad de muchos productos, empezando por el pasaporte de baterías en 2027.
La implantación de sistemas de trazabilidad presenta desafíos: la complejidad de las cadenas de suministro globales, los costes de implantación (especialmente para pymes) y la falta de estandarización en el intercambio de datos. Al mismo tiempo, la concienciación ambiental y la regulación están impulsando soluciones más accesibles, la colaboración entre actores de la cadena de suministro sostenible y nuevos modelos de negocio basados en la sostenibilidad en el desarrollo de productos.
En Manglai ayudamos a las empresas a rastrear su cadena de valor y a medir su huella de carbono, incluidas las emisiones de alcance 3, para que puedan reducir su impacto y cumplir la normativa. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
Empresas que confían en nosotros
La sostenibilidad empresarial integra prácticas responsables en las dimensiones ambiental, social, económica y de gobernanza de una empresa. La huella de carbono es uno de sus indicadores más relevantes.
Un informe de sostenibilidad comunica el desempeño ambiental, social y de gobernanza de una empresa. En la UE, la CSRD y los ESRS marcan qué y cómo reportar, con la huella de carbono como indicador central.
Integrar los ESRS en la estrategia corporativa significa convertir la obligación de reporte de la CSRD en una palanca de gestión. La revisión de 2026 (ESRS 2.0) recorta más del 60% de los datos obligatorios, pero mantiene la doble materialidad y el clima como ejes.
Guiding businesses towards net-zero emissions through AI-driven solutions.
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