La huella de carbono agrícola es el total de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción agrícola y ganadera. A diferencia de otros sectores, donde domina el dióxido de carbono procedente de la energía, en la agricultura intervienen de forma decisiva otros gases más potentes y de origen biológico.
Es una variante sectorial de la huella de carbono, expresada igualmente en CO2 equivalente para poder sumar en una sola cifra gases con distinta capacidad de calentamiento.
Las emisiones agrícolas se reparten entre tres gases con orígenes distintos:
El metano y el óxido nitroso tienen un potencial de calentamiento global muy superior al del CO2, por lo que pesan mucho en el resultado pese a emitirse en cantidades menores. De hecho, en la agricultura el metano y el óxido nitroso suelen explicar la mayor parte de la huella, a diferencia de lo que ocurre en la industria o la energía.
La forma más completa de cuantificarla es mediante el análisis de ciclo de vida, que sigue las emisiones a lo largo de toda la producción, desde los insumos (fertilizantes, piensos, energía) hasta la salida de la explotación. El cálculo combina datos de actividad con factores de emisión específicos para cada proceso, cultivo o tipo de ganado, lo que exige información granular y trazable para que el resultado sea fiable.
Para el inventario corporativo, la referencia de contabilidad es el estándar del GHG Protocol para el sector de la tierra y las remociones, cuya guía de aplicación se publicó en junio de 2026. Cubre las emisiones del uso y el cambio de uso del suelo, las remociones de CO2 y las emisiones de productos de origen biológico a lo largo de la cadena de suministro.
La agricultura es una de las grandes fuentes de emisiones a escala global. Para la industria alimentaria y de distribución, la mayor parte de su impacto no está en sus fábricas o tiendas, sino en el campo, es decir, en el alcance 3 de su cadena de suministro.
Esto convierte la huella de carbono agrícola en una pieza clave de cualquier estrategia de descarbonización del sector alimentario y en un dato cada vez más demandado por clientes, inversores y reguladores, además de un requisito para fijar objetivos climáticos creíbles.
El análisis de la huella de carbono agrícola suele acompañarse del de la huella hídrica agrícola, ya que el agua y el carbono son los dos vectores ambientales más determinantes en la producción de alimentos y a menudo están relacionados entre sí.
Medir el alcance 3 agrícola exige datos granulares y factores de emisión adecuados a cada cultivo y explotación. Con el módulo de huella de carbono de Manglai puedes calcularlo con metodologías reconocidas y resultados auditables.
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Año de referencia frente al que se comparan las emisiones de una organización para medir el progreso de reducción y fijar objetivos creíbles.
Proceso de medir, calcular y registrar las emisiones de gases de efecto invernadero de una organización o producto, base de cualquier estrategia climática creíble.
Emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a los préstamos e inversiones de una entidad financiera, encuadradas en el Alcance 3 y medidas con el estándar PCAF.
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