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25 FEBRERO, 2026
•
5 MIN
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad

La Unión Europea ha concedido un año adicional para la aplicación del Reglamento EUDR, la normativa que obligará a miles de empresas a demostrar que sus productos no proceden de zonas deforestadas.
El objetivo del reglamento sigue siendo evitar la deforestación y la degradación forestal vinculada a productos comercializados o exportados desde la UE, incluyendo materias primas como cacao, café, aceite de palma, soja, caucho y madera.
Para muchas compañías con cadenas de suministro globales, la presión era evidente: integrar datos dispersos, geolocalizar parcelas, evaluar riesgos país por país y generar declaraciones de diligencia debida auditables no es un simple ajuste administrativo. Es una transformación estructural en la forma de gestionar la trazabilidad de la cadena de valor.
El aplazamiento no reduce la exigencia regulatoria. Busca garantizar una implementación técnicamente sólida y operativamente viable, reforzando los sistemas digitales que sostendrán la trazabilidad exigida.
En este artículo analizamos qué ha ocurrido, qué cambia realmente y qué implica para las empresas que operan en el mercado europeo.
Tras el acuerdo entre el Consejo y el Parlamento Europeo, la revisión se plasmó en el Reglamento (UE) 2025/2650, de 19 de diciembre de 2025, que modifica el Reglamento (UE) 2023/1115 y aplaza un año su aplicación, además de introducir ajustes técnicos para facilitar su implementación.
El contenido esencial del reglamento no cambia. Se mantienen:
Sin embargo, el acuerdo introduce ajustes relevantes:
El calendario se ajusta de forma diferenciada:
Lo que cambia es la arquitectura operativa y el calendario. El estándar de trazabilidad y diligencia debida se mantiene intacto.
El aplazamiento introduce ajustes estratégicos en la planificación y la responsabilidad interna.
El hecho de que solo el primer operador deba presentar la declaración completa puede reducir duplicidades documentales, pero no elimina la necesidad de trazabilidad ni la responsabilidad de los operadores posteriores.
Las empresas disponen ahora de margen adicional para:
El sistema podrá evolucionar mediante actos delegados y guías técnicas en función de su aplicación real.
Para las grandes compañías con cadenas de suministro internacionales, la EUDR supone un reto estructural. La norma exige visibilidad completa desde el producto final hasta la parcela de origen, integrando datos procedentes de distintos países, marcos regulatorios, idiomas y sistemas tecnológicos. Es la misma barrera de datos que ya afecta a la gestión de las emisiones de alcance 3 y los datos de proveedores.
En organizaciones globales, la información suele estar fragmentada entre departamentos, filiales y socios comerciales. Consolidar coordenadas geográficas verificadas, evaluar riesgos por región y mantener documentación estructurada y lista para auditoría requiere una infraestructura tecnológica robusta y escalable, capaz de sostener una cadena de suministro sostenible.
Aunque la responsabilidad formal de la declaración de diligencia debida se concentre en el primer operador, las empresas que introducen productos en el mercado europeo deberán garantizar:
Sin una arquitectura digital que centralice datos y automatice controles, el cumplimiento se convierte en un proceso manual costoso, vulnerable a errores y difícilmente escalable.
Y aquí está la clave: el acceso al mercado europeo dependerá de la capacidad de demostrar trazabilidad verificable. Además, el incumplimiento puede conllevar sanciones, retirada del mercado y otras medidas administrativas previstas en el reglamento.
El riesgo no es solo regulatorio. Es comercial.
El año adicional otorgado por la Unión Europea no es un margen para posponer decisiones. Es una oportunidad para transformar la infraestructura tecnológica que sostiene la trazabilidad y el cumplimiento normativo.
La EUDR exige datos precisos, estructurados, trazables y listos para auditoría. Y eso no se consigue con hojas de cálculo aisladas, intercambios manuales de documentación o procesos fragmentados entre departamentos. Se necesita una plataforma capaz de eliminar silos de información, integrar proveedores globales y automatizar la diligencia debida de forma continua.
Manglai permite abordar este reto desde una única plataforma que centraliza toda la información ESG y de cadena de suministro, eliminando silos entre departamentos, filiales y proveedores. La solución integra datos internos y externos, estructura la información automáticamente y garantiza una trazabilidad coherente y verificable a lo largo de toda la cadena.
La inteligencia artificial incorporada en la plataforma impulsa este proceso mediante:
El impacto es operativo y estratégico: la automatización permite reducir de forma sustancial el tiempo dedicado a los procesos manuales de recopilación y validación de datos típicos del cumplimiento normativo, liberando recursos internos y elevando la calidad del dato.
El aplazamiento da tiempo. No elimina la complejidad.
Si hoy tus datos están dispersos, tu trazabilidad es manual y tu equipo dedica horas a validar información, el riesgo sigue ahí. Para los productos afectados, ese control de origen está directamente ligado a la huella de carbono de producto (PCF) y a la información que la respalda.
Si quieres convertir la trazabilidad de tu cadena en un proceso automatizado y listo para auditoría, puedes ver cómo funciona la solución de huella de producto de Manglai.
No. La regulación sigue vigente. El aplazamiento, recogido en el Reglamento (UE) 2025/2650, afecta a los plazos de aplicación, no al nivel de exigencia.
Entre otros: soja, cacao, café, aceite de palma, caucho, madera y sus derivados. Las empresas que comercialicen estos productos en la UE deben cumplir los requisitos de diligencia debida.
Desde el 30 de diciembre de 2026 para grandes y medianos operadores, y desde el 30 de junio de 2027 para micro y pequeñas empresas.
Sí. La EUDR exige coordenadas geográficas precisas del origen de producción para demostrar la ausencia de deforestación.
En cadenas de suministro complejas, resulta extremadamente difícil garantizar trazabilidad, coherencia documental y auditabilidad sin herramientas tecnológicas especializadas.
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad
Sobre el autor
Bióloga por la Universidad de Santiago de Compostela con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz.
Tras colaborar en estudios universitarios y trabajar como consultora ambiental, ahora aplico mi experiencia en Manglai. Me especializo en dirigir proyectos de sostenibilidad enfocados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Asesoro a clientes en medición y reducción de huella de carbono, contribuyo al desarrollo de nuestra plataforma y realizo formaciones internas. Mi experiencia combina rigor científico con aplicabilidad práctica en el ámbito empresarial.
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