Legislación y regulación
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad

La normativa ambiental y de sostenibilidad que afecta a una empresa en Argentina se ordena en seis capas: la ambiental nacional de presupuestos mínimos, la provincial y municipal que hace exigible el día a día, la climática, la del mercado de capitales, la laboral y social, y la que llega desde fuera por la vía de clientes y exportaciones. La clave para no perderse: casi ninguna obligación argentina te pide medir emisiones o publicar un informe de sostenibilidad, pero casi todas te piden datos ambientales trazables.
El artículo 41 de la Constitución Nacional reparte el trabajo: la Nación dicta las normas que contienen los presupuestos mínimos de protección ambiental y las provincias las complementan, sin que las nacionales alteren las jurisdicciones locales. Los municipios añaden habilitaciones y tasas.
Esto explica por qué dos plantas idénticas de la misma empresa, una en Córdoba y otra en Buenos Aires, tienen expedientes distintos, formularios distintos y plazos distintos para lo mismo. En Argentina no existe una ventanilla ambiental única, y planificar el cumplimiento como si existiera es el primer error.
La norma paraguas es la Ley 25.675 General del Ambiente, de 2002. Fija los diez principios de política ambiental de su artículo 4, los instrumentos de gestión de su artículo 8, la evaluación de impacto ambiental de sus artículos 11 a 13, el seguro ambiental obligatorio de su artículo 22 y el régimen de daño ambiental de incidencia colectiva de sus artículos 27 a 33.
Sobre ella se apoyan las demás:
| Norma | Materia |
|---|---|
| Ley 24.051 | Residuos peligrosos |
| Ley 25.612 | Gestión integral de residuos industriales y de actividades de servicio |
| Ley 25.688 | Régimen de gestión ambiental de aguas |
| Ley 25.916 | Gestión de residuos domiciliarios |
| Ley 26.331 | Protección ambiental de los bosques nativos |
| Ley 27.279 | Envases vacíos de fitosanitarios |
| Ley 27.520 | Adaptación y mitigación al cambio climático |
| Ley 27.566 | Aprobación del Acuerdo de Escazú |
Estas son las obligaciones que aparecen en una auditoría de cumplimiento en Argentina.
Es la que más expedientes genera. Toda persona física o jurídica responsable de la generación, el transporte, el tratamiento o la disposición final de residuos peligrosos debe inscribirse en el Registro Nacional de Generadores y Operadores de Residuos Peligrosos (artículo 4). El registro otorga un Certificado Ambiental que acredita la aprobación del sistema de manipulación y que, según el artículo 5, se renueva de forma anual.
Cada movimiento de residuos se documenta con el manifiesto de los artículos 12 y 13, que hoy se tramita de forma electrónica a través del sistema de manifiesto electrónico de la autoridad ambiental nacional. Y el artículo 22 es contundente: el generador es responsable, en calidad de dueño, de todo daño producido por sus residuos. La ley incluye además un régimen penal en sus artículos 55 a 57.
Un matiz que confunde: la Ley 25.612 de residuos industriales es posterior y también es de presupuestos mínimos, pero en la práctica la gestión de residuos peligrosos se sigue tramitando bajo el régimen de la Ley 24.051 y su reglamentación. Confirma siempre con tu jurisdicción cuál aplica a tu corriente concreta.
El artículo 22 de la Ley 25.675 obliga a quien realiza actividades riesgosas para el ambiente a contratar un seguro con entidad suficiente para financiar la recomposición del daño. Quién queda dentro se decide calculando el Nivel de Complejidad Ambiental de la Resolución SAyDS 177/2007 y sus modificatorias: entran las actividades listadas de segunda y tercera categoría. El monto sale de la metodología de la Resolución SAyDS 1398/2008. Y la reglamentación vigente es el Decreto 447/2019, que derogó el anterior Decreto 1638/2012.
El ejemplo más pesado por volumen de industria es la provincia de Buenos Aires. La Ley 11.459 exige a todo establecimiento industrial contar con un Certificado de Aptitud Ambiental, clasifica los establecimientos en tres categorías según su riesgo (inocua, molesta y peligrosa) y fija una validez del certificado de dos años. Los de tercera categoría los resuelve la autoridad provincial y los de primera y segunda, el municipio.
Cada provincia tiene su equivalente, con su propio nombre y su propio procedimiento. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza operan sistemas distintos entre sí.
El piso lo pone la Ley 25.675, pero la lista de proyectos sujetos, el procedimiento y la audiencia pública los define cada provincia. Para un proyecto nuevo o una ampliación relevante, esta es la primera pregunta a resolver, no la última.
La Ley 27.520 de presupuestos mínimos de adaptación y mitigación al cambio climático, publicada en diciembre de 2019 y reglamentada por el Decreto 1030/2020, crea el Gabinete Nacional de Cambio Climático, el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación y el Sistema Nacional de Información sobre Cambio Climático.
Lo importante para una dirección de sostenibilidad es lo que no hace: no crea un registro de emisiones por establecimiento ni un umbral de reporte. Argentina no tiene un equivalente al RENE mexicano. El Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero se construye con estadística sectorial agregada, no con declaraciones de empresas.
Sí hay dos piezas con efectos directos: la Estrategia Nacional para el Uso de los Mercados de Carbono, dentro del Plan Nacional 2022-2030 aprobado por la Resolución 146/2023, y el Registro Nacional de Proyectos de Mitigación (ReNaMi) de la Resolución 363/2021, por donde pasan los proyectos que generan créditos de carbono. Las transferencias internacionales bajo el artículo 6 del Acuerdo de París requieren autorización del Gobierno nacional.
Aquí está la única exigencia argentina que se parece a un reporte de sostenibilidad obligatorio. La Resolución General 1115/2026 de la Comisión Nacional de Valores, publicada el 2 de marzo de 2026, reordena el régimen informativo periódico y obliga a las emisoras a informar en la memoria su política ambiental o de sostenibilidad y sus principales indicadores de desempeño, o a explicar por qué no los consideran pertinentes. Es un esquema de aplica o explica, y las emisoras categorizadas como PyME CNV quedan fuera.
A eso se suman el Código de Gobierno Societario de la Resolución General 797/2019, los Lineamientos para la emisión de valores negociables temáticos que rigen los bonos verdes, sociales y sustentables, y la Resolución Técnica 60 de la FACPCE, que sustituye al Balance Social de la RT 36 y admite GRI y las normas NIIF de sostenibilidad. El detalle está en la entrada sobre reporte ESG ante la CNV.
El artículo 25 de la Ley 25.877 de ordenamiento laboral obliga a las empresas que ocupen a más de 300 trabajadores a elaborar anualmente un balance social y entregarlo al sindicato con personería gremial dentro de los 30 días de elaborado, con depósito de copia ante la autoridad laboral. Su contenido mínimo, en el artículo 26, incluye dotación, rotación, evolución salarial, capacitación, tercerizaciones y estadísticas de accidentes.
Ojo con el nombre: este balance social es laboral, no ambiental, y no sustituye a un informe de sostenibilidad. Pero mucha de la información social que un estándar como GRI te va a pedir ya la estás recopilando para cumplir con esta ley.
Para una empresa exportadora o proveedora de un grupo europeo, esta capa suele pesar más que toda la normativa local junta.
El paso siguiente, si ya tienes claro el mapa, es la guía para preparar un reporte de sostenibilidad en Argentina.
No hay una obligación legal nacional de medir ni de reportar emisiones para empresas privadas. La huella de carbono se calcula por exigencia de clientes, matrices, bancos o mercados de exportación, o para responder a la exigencia de la CNV de informar indicadores de desempeño si eres emisora.
Las que realizan actividades riesgosas para el ambiente según el artículo 22 de la Ley 25.675. La determinación se hace por el Nivel de Complejidad Ambiental de la Resolución SAyDS 177/2007: quedan alcanzadas las actividades listadas de segunda y tercera categoría.
Es el certificado que emite el Registro Nacional de Generadores y Operadores de Residuos Peligrosos y que acredita la aprobación del sistema de manipulación de residuos peligrosos. El artículo 5 de la Ley 24.051 establece que se renueva anualmente.
De forma directa solo si el grupo tiene presencia en la UE por encima de los umbrales de la Directiva (UE) 2026/470. De forma indirecta sí, como proveedor de un cliente europeo sujeto, aunque con el límite del estándar voluntario basado en el VSME.
Es una obligación laboral exigible para empresas con más de 300 trabajadores, con entrega al sindicato con personería gremial y depósito ante la autoridad laboral. Coordínalo con tu área de relaciones laborales: no es materia ambiental, pero forma parte del mismo paquete de transparencia.
Ordenar consumos, residuos y emisiones de todas tus plantas argentinas en un mismo sitio, con trazabilidad hasta la factura, es lo que hace manejable todo lo anterior. Empieza por la huella de carbono.
Paula Otero
Consultora en medio ambiente y sostenibilidad
Sobre el autor
Bióloga por la Universidad de Santiago de Compostela con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz.
Tras colaborar en estudios universitarios y trabajar como consultora ambiental, ahora aplico mi experiencia en Manglai. Me especializo en dirigir proyectos de sostenibilidad enfocados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Asesoro a clientes en medición y reducción de huella de carbono, contribuyo al desarrollo de nuestra plataforma y realizo formaciones internas. Mi experiencia combina rigor científico con aplicabilidad práctica en el ámbito empresarial.
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