Huella de producto
1 JUNIO, 2026
•
5 MIN
Carolina Skarupa
Product Carbon Footprint Analyst

Si fabricas o distribuyes materiales de construcción (hormigón, acero, aislamiento, cerámicos, pinturas, vidrio, perfiles de aluminio..) es muy probable que en los últimos meses hayas empezado a recibir preguntas sobre el impacto ambiental de tus productos. Y si todavía no te las han hecho, el contexto que viene las va a hacer inevitables.
El sector de la construcción está en medio de una transformación profunda en materia de sostenibilidad. Los grandes promotores, las constructoras con objetivos de edificación sostenible y las licitaciones públicas están empezando a pedir algo muy concreto: datos verificables sobre la huella de carbono de los materiales que compran.
No quieren compromisos genéricos de sostenibilidad, sino números. Y esos números tienen que ir acompañados de metodología y documentación. Este artículo te explica exactamente qué te van a pedir y cómo prepararte para responder.
Los edificios son responsables de alrededor del 40 % del consumo de energía y el 36 % de las emisiones de CO₂ en Europa. Una parte significativa de esas emisiones no viene del uso del edificio, sino de la fabricación de los materiales con los que está construido, lo que se conoce como carbono embebido.
Eso significa que un promotor que quiera reducir su huella real tiene que mirar necesariamente hacia los materiales que utiliza. Y eso te afecta directamente si eres fabricante o proveedor de esos materiales.
La presión viene de varios frentes a la vez: la regulación europea de edificios (la revisión de la Directiva de Eficiencia Energética y el futuro marco de edificios de bajas emisiones), el Pasaporte Digital de Producto que afectará a los materiales de construcción, los criterios de compra verde en licitaciones públicas y los estándares de certificación de edificios sostenibles como LEED, BREEAM o DGNB, que ya exigen datos de impacto ambiental de los materiales.
Aquí es donde muchas empresas se pierden. La solicitud puede venir de formas muy distintas, pero en el fondo casi siempre piden una de estas dos cosas o las dos a la vez:
La DAP, o EPD en inglés (Environmental Product Declaration), es el documento estándar del sector de la construcción para comunicar el impacto ambiental de un producto a lo largo de su ciclo de vida. Es el equivalente a lo que en otros sectores sería la huella de carbono de producto, pero con un formato específico, regulado por la norma EN 15804, y que debe estar verificada por un tercero independiente y registrada en una base de datos reconocida.
Una DAP incluye varios indicadores de impacto ambiental (no solo CO₂, sino también consumo de agua, generación de residuos, agotamiento de recursos) y cubre las distintas fases del ciclo de vida del producto: desde la extracción de materias primas hasta el fin de vida, pasando por la fabricación y el transporte.
A veces el cliente no te pide una DAP completa, sino los datos de emisiones del módulo A1-A3 (extracción de materias primas, transporte a fábrica y fabricación) expresados en kg de CO₂ equivalente por unidad de producto. Esto es lo que necesitan para calcular el carbono embebido del edificio que están construyendo.
Si tienes una DAP vigente, este dato ya está ahí. Si no la tienes, tendrás que calcularlo de otra forma, y la credibilidad del dato sin verificación externa es siempre menor.
La norma EN 15804 divide el ciclo de vida de un material de construcción en módulos. Los que más aparecen en las solicitudes son:
Si estás respondiendo a una solicitud por primera vez, céntrate en A1-A3. Es el alcance mínimo que acepta casi cualquier cliente y el punto de partida razonable para cualquier empresa.
Con independencia de si vas a hacer una DAP completa o un cálculo más básico, los datos de partida son parecidos. Lo que vas a necesitar, por unidad de producto fabricado:
El problema habitual no es que estos datos no existan, sino que están dispersos entre distintos departamentos y sistemas, y nadie los ha consolidado pensando en un cálculo de huella de producto.
Si te suena esta situación, la guía para proveedores de Manglai cubre exactamente cómo organizar este proceso: qué datos son imprescindibles, cuáles pueden aproximarse en una primera fase y cómo construir un cálculo trazable y defendible sin paralizar tu operativa.
Tener los datos calculados internamente y tener una DAP registrada no es lo mismo, y es importante entender la diferencia.
Un cálculo interno sin verificación puede servir para responder a primeras solicitudes de clientes, para licitaciones menos exigentes o para tener una estimación de partida. Pero para certificaciones de edificios como LEED o BREEAM, para licitaciones públicas con criterios de compra verde, o para clientes que necesitan datos auditables, una DAP verificada es el estándar que se espera.
El camino natural es primero calcular, luego estructurar el proceso, y cuando el cálculo sea sólido y repetible, dar el paso de la verificación externa y el registro de la DAP. Intentar hacer la DAP sin tener previamente el proceso interno organizado es la forma más cara y más lenta de llegar al mismo sitio.
La pregunta no es si vas a tener que acreditar la huella de carbono de tus materiales. La pregunta es si vas a estar preparado cuando te lo pidan, o si vas a perder tiempo y oportunidades reaccionando a cada solicitud desde cero.
Las empresas que se adelantan no lo hacen porque tengan más recursos. Lo hacen porque entienden que estructurar este proceso una vez es mucho más eficiente que improvisarlo cada vez que llega una petición nueva.
Si quieres entender exactamente cómo empezar, qué datos son prioritarios y cómo construir un primer cálculo que aguante una auditoría, la guía para proveedores de Manglai te da el mapa completo. Pensada para empresas industriales que necesitan resultados sin complicaciones innecesarias.
Carolina Skarupa
Product Carbon Footprint Analyst
Sobre el autor
Licenciada en Ingeniería y Gestión Industrial en el Instituto de Tecnología de Karlsruhe con máster en Gestión y Conservación del Medio Natural de la Universidad de Cádiz. Soy analista de producto en Manglai y asesoro a clientes en la medición de la huella de carbono. Me especializo en desarrollar programas orientados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible para empresas. Mi vocación por la preservación del entorno es clave para la implementación de planes de acción en el ámbito empresarial.
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